15 de junio 2009 - 00:00

Admite Netanyahu por primera vez un Estado palestino, pero limitado

Benjamín Netanyahu intentó acercarse ayer a las demandas de la administración Obama y, por primera vez, aceptó la creación de un Estado palestino. Para ello, debió hacer un delicado equilibrio con los elementos más duros de su gabinete.
Benjamín Netanyahu intentó acercarse ayer a las demandas de la administración Obama y, por primera vez, aceptó la creación de un Estado palestino. Para ello, debió hacer un delicado equilibrio con los elementos más duros de su gabinete.
Tel Aviv - Tras meses de tensa relación con la Casa Blanca, el primer ministro israelí, Benjamín Netan-yahu, concedió ayer la hipótesis de crear un Estado palestino, aunque con severas condiciones. La esperada declaración de Netanyahu fue celebrada como «un paso adelante» por Barack Obama, pero del lado de la Autoridad Palestina consideraron que los condicionamientos expresados «torpedean» el plan de paz.

Las dos principales condiciones planteadas por Netan-yahu son la desmilitarización del futuro Estado palestino y el reconocimiento, por parte de los dirigentes palestinos, de Israel como Estado del pueblo judío.

Netanyahu descartó congelar la colonización de Cisjordania, como le pide el presidente estadounidense, que considera que la extensión de los asentamientos mina las perspectivas de un Estado palestino viable. No obstante esta gran disidencia, Obama dio «la bienvenida a un importante paso adelante del primer ministro Netanyahu en su discurso», señaló en Washington un comunicado del portavoz Robert Gibbs.

«Si recibimos garantías sobre la desmilitarización y si los palestinos reconocen a Israel como el Estado del pueblo judío, entonces alcanzaremos una solución basada en un Estado palestino desmilitarizado», declaró Netanyahu en su primer discurso de política exterior desde las elecciones de febrero, pronunciado en la universidad Bar Ilan, cerca de Tel Aviv.

«A cada uno su bandera, a cada uno su himno. El territorio concedido a los palestinos será sin ejército, sin control del espacio aéreo, sin entrada de armas, sin la posibilidad de establecer alianzas con Irán o con Hizbulá», el movimiento chiita libanés, especificó Netanyahu.

El primer ministro aceptó de esta manera la idea de un Estado palestino, que rechazaba hace sólo tres meses y que resulta un extremo imposible para algunos de sus aliados del Gobierno.

«Llamo a nuestros vecinos y a los dirigentes palestinos a reanudar inmediatamente las negociaciones de paz, sin condiciones previas», declaró.

En cuanto a la colonización, aspecto clave para la paz, aseguró que no quiere «hacer construir nuevas colonias o confiscar tierras con ese objetivo, pero hay que permitir a los habitantes de las implantaciones vivir normalmente», es decir, dejar que la construcción responda al «crecimiento natural».

La Autoridad Palestina acusó rápidamente a Netanyahu de «torpedear» los esfuerzos por encaminar las negociaciones. «Este discurso torpedea todas las iniciativas de paz en la región», declaró Nabil Abu Rudeina, vocero del presidente palestino, Mahmud Abás. «Obstruye los esfuerzos destinados a salvar el proceso de paz, en un claro desafío a la administración estadounidense», agregó.

Llamativo

Los términos del previsible rechazo formulado por la organización terrorista Hamás resultaron llamativos. Su vocero, Fawzi Barhum, consideró que «este discurso refleja la ideología racista y extremista de Netanyahu y hace caso omiso de todos los derechos del pueblo palestino».

En su discurso al mundo musulmán pronunciado el 4 de junio en El Cairo, Obama instó a Israel a abrazar el principio de «dos Estados para dos pueblos», y pidió congelar totalmente la construcción en las colonias de Cisjordania, donde viven más de 280.000 israelíes. El comunicado de ayer de la Casa Blanca reiteró el compromiso de Obama para una solución a dos Estados, con un Israel y un Estado palestino independientes en «la histórica tierra de ambos pueblos».

El moderado pero trascendente giro de Netanyahu no impidió que afloraran críticas de parte de la base electoral del sector más radicalizado del Gobierno. Los representantes de los colonos en Cisjordania rechazaron las declaraciones de Netanyahu, porque, reiteraron, un Estado palestino es «una amenaza» para Israel.

Hasta ahora, Netanyahu se había negado a hablar de la creación de un Estado palestino, y limitado a proponer una «paz económica». El premier descartó también un regreso de los refugiados palestinos a Israel, un tema caro para ellos, diciendo que su problema debe solucionarse «fuera de las fronteras» del Estado hebreo. «Su regreso va en contra del mantenimiento de Israel como Estado judío», agregó.

Agencias AFP, Reuteres, DPA y ANSA

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