22 de mayo 2015 - 00:00

Admiten que yihadistas ya controlan la mitad de Siria y los pasos con Irak

El avance del Estado Islámico en la ciudad de Al Ramadi fomentó el éxodo de gran parte de la población, que teme tanto caer bajo el yugo del grupo terrorista como quedar expuesta a los feroces combates.
El avance del Estado Islámico en la ciudad de Al Ramadi fomentó el éxodo de gran parte de la población, que teme tanto caer bajo el yugo del grupo terrorista como quedar expuesta a los feroces combates.
 Damasco - El grupo terrorista Estado Islámico asestó ayer un duro golpe al régimen de Bashar al Asad al apoderarse de la totalidad de la ciudad de Palmira y del paso de Al Walid, el último cruce fronterizo entre Siria e Irak que quedaba en su poder, haciéndose con el control del 50% del territorio sirio.

Con la toma de Palmira, este oasis fronterizo con Irak, el EI controla "ya más de 95.000 km2 en Siria, el 50%" del país", señaló el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH).

"Los combatientes del EI están en todos lados en Palmira, también junto al sitio arqueológico" situado en el suroeste de la ciudad, señaló Rami Abdel Rahman, director del OSDH, lo que hace temer una destrucción de esos monumentos, considerados patrimonio mundial por Unesco.

El régimen de Al Asad reconoció su derrota a través de la agencia oficial Sana, asegurando que las tropas leales a Damasco "se retiraron tras la entrada de un gran número de terroristas del EI" en la ciudad.

Rahman indicó que una parte de los habitantes de la ciudad se habría desplazado a Homs, capital de la provincia central del mismo nombre, de la que forma parte Palmira, mientras que otros habrían permanecido en sus casas.

Como parte de la imparable ofensiva yihadista, el Estado Islámico arrebató también ayer al régimen sirio el paso de Al Walid, el último cruce fronterizo entre Siria e Irak que quedaba en su poder, ubicado en la provincia de Homs.

Palmira y Al Walid son estratégicos para los terroristas, porque están situados en el gran desierto sirio, limítrofe con la provincia de Al Anbar en Irak, que controlan en gran parte tras la conquista de Al Ramadi el domingo, cuando las tropas iraquíes huyeron. El control de la frontera permite al EI la movilización de sus combatientes, así como de armas y otros suministros entre los dos territorios donde estableció su califato.

Los milicianos dominan el paso entre la población siria de Albukamal, en la provincia de Deir al Zur, y la iraquí de Al Qaem, también en Al Anbar. El otro cruce entre ambos Estados es del Tel Koyar, que une la localidad siria de Yarbía, en la provincia de Al Hasaka, y la iraquí de Rabía, en Nínive, y que está en poder de las fuerzas kurdas.

Ayer, las fuerzas iraquíes apoyadas por las milicias chiitas se preparaban para lanzar una contraofensiva para recuperar Al Ramadi, mientras que Barack Obama, presidente de Estados Unidos, país que lidera la coalición que realiza ataques aéreos para apoyar a Bagdad, reconoció que las pérdidas de territorio en Irak son un retroceso, pero insistió en que la guerra contra la organización yihadista no se está perdiendo.

"Hubo un revés táctico, eso es indiscutible, aunque Al Ramadi era vulnerable desde hace largo tiempo", precisó. El Pentágono informó que la coalición realizó diez ataques aéreos ayer contra posiciones yihadistas en Irak y otros ocho en Siria.

Fuentes de seguridad iraquíes indicaron, por su parte, que el EI tomó el control de la localidad de Hasiba, al este de Al Ramadi, de donde se habían retirado las fuerzas gubernamentales.

Tanto Estados Unidos como Rusia informaron que continuarán suministrando armas al Gobierno de Irak para respaldar al Ejército local en su lucha contra la milicia yihadista. Moscú venderá a Bagdad más helicópteros, y Washington suministrará 2.000 misiles antitanque.

Agencias AFP, EFE,

DPA, ANSA y Reuters

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