«En la próxima campaña habrá menos trigo que en los festejos por el Centenario. La Argentina pasará de haber alcanzado un pico cercano a los 20 millones de toneladas, para no llegar siquiera a los 5 millones, producto de las pésimas políticas agropecuarias que lleva a cabo el Gobierno», aseguró ayer el director de la Federación Agraria, Jorge Solmi, en su doble rol de dirigente y candidato a diputado provincial en la segunda sección bonaerense por Unión PRO, en la muestra «A todo trigo» que se realiza hasta hoy en Mar del Plata.
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Solmi sostuvo además que en concepto de transferencias al Estado, a la cadena y a la intermediación los productores dejaron de percibir más de $ 7.500 millones. Sin embargo, sentenció que «las últimas campañas de trigo fueron devastadoras para los pueblos del interior, quienes hoy carecen de las cuestiones básicas para vivir. Anteriormente, con el auge del campo se recuperaron, pero la crisis del sector los dejó con las manos vacías una vez más».
A su turno, el secretario de Confederaciones Rurales, Javier Jayo Ordoqui, aseguró que «la Argentina ya no es un país exportador de trigo», luego de hacer una reseña de lo que fue «la manipulación de los mercados a partir de diciembre de 2005 con el primer acuerdo de precios entre el Gobierno y la industria harinera, y el primer cierre del registro de exportación en mayo de 2006, que incluyó el triste capítulo de las compensaciones». El dirigente dijo además que «la política kirchnerista trajo aparejadas varias consecuencias, como pérdidas históricas de la producción, la menor área sembrada en más de 100 años y la desaparición de la transparencia en la comercialización».
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