Los pasajeros de Aerolíneas Argentinas que viajen esta semana al exterior podrían encontrarse con que sus vuelos han sido reprogramados: como -gracias a la gestión de Hugo Moyano- los pilotos han elegido posponer su guerra contra sus colegas de Austral hasta pasado el 28 de junio, esta vez la responsabilidad será compartida entre Diego Armando Maradona y la presidente Cristina de Kirchner. Veamos:
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Seguramente el técnico y ex jugador no tiene idea de que podría causar demoras en las rutas de Aerolíneas: después de todo, lo único que pidió es que su equipo -para evitar los efectos de la altura- vaya y vuelva en el día a Quito mañana a jugar su partido contra el representativo nacional de Ecuador. ¿Por qué la «culpa» maradoniana, entonces? Sucede que la compañía re-estatizada acaba de firmar un convenio de patrocinio con la AFA por el que se convierte en «transportador oficial de la Selección argentina»; a cambio de ese título, la empresa que en los hechos comandan el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el presidente del gremio de los pilotos, Jorge Pérez Tamayo, pagará u$s 300.000 anuales más viajes gratis para los seleccionados de AFA durante los próximos cinco años.
La primera entrega de este convenio, entonces, será el viaje a Quito, en el que se usará uno de los seis Airbus A-340 que tiene Aerolíneas, y que estará 48 horas al servicio exclusivo del seleccionado.
En cuanto a la «responsabilidad» presidencial, ese mismo Airbus regresará de Ecuador, se lo higienizará en Ezeiza, se le incorporará el «kit presidencial» y se lo utilizará -con Pérez Tamayo en los controles- para transportar a Cristina de Kirchner a Ginebra el sábado próximo, para hablar ante la OIT (Organización Mundial del Trabajo) el lunes. Ese mismo día por la noche emprendería el regreso, por lo que el avión quedará desafectado del servicio de pasajeros una semana completa.
Cabe recordar que la «hora-bloque» (hora de vuelo neta) de un Airbus A-340 cotiza a unos u$s 15.000. Los Airbus 340 cubren las rutas más rentables (a España y Estados Unidos), por lo que a esa suma debería agregarse el teórico lucro cesante. Cabe recordar también que Aerolíneas cuenta con 120 comandantes calificados para volar los (seis) Airbus 340, una desproporción entendible por el más lego en cuestiones aeronáuticas. Se estima que por cada aeronave de cabina ancha hacen falta unos siete pilotos, por lo que estarían sobrando al menos dos tercios de esos comandantes en la nómina de la aérea.
En este contexto, versiones provenientes de uno de los gremios indican que el grupo habría perdido unos u$s 24 millones en mayo, lo que acentúa aún más el rojo que cosecha la aérea desde que pasó a manos estatales. Las mismas fuentes dicen que está acumulándose una fuerte deuda con YPF por combustible impago.
Lo cierto es que, tal como se preveía, el ingreso del Gobierno como principal accionista de Aerolíneas Argentinas/Austral está provocando otro ingreso: el de personal nuevo. En este contexto, la empresa nombró «gerentes de aeropuerto» en Madrid, Río y Montevideo, cuya tarea (que hasta ahora se tercerizaba, a un costo obviamente menor) es despachar los vuelos que, en el caso de la capital española, es uno por día. Dado que los gerentes son argentinos «expatriados», a su salario debe agregársele el costo de vivienda, movilidad, viáticos, etc.
Ayer, tal como adelantó este diario hace dos semanas, se presentó en sociedad el Boeing 737-700 comprado por Aerolíneas «0 km» a la fabricante de Seattle. Al acto fueron Cristina de Kirchner; el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el titular de Aerolíneas, Julio Alak. En pocos meses se incorporará otro igual; cada uno de ellos vale u$s 39 millones; hasta ahora la empresa habría pagado un total de u$s 20 millones. Con el nuevo B-737 se lanzó la nueva imagen de la aérea.
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