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Afirman que el periodista saudita fue torturado y desmembrado vivo
De la grabación se desprende que la agonía de Jamal Khashoggi se extendió por siete minutos y que su mutilación por parte de enviados de Riad comenzó antes de ser sedado en el despacho del cónsul. Washington le otorga el beneficio de la duda a su aliado.
INVESTIGACIÓN. Los peritos turcos arribaron ayer al consulado saudita en Estambul. La última vez que se vio con vida a Jamal Khashoggi fue el 2 de octubre antes de ingresar al edificio.
Asimismo, 12 sauditas vinculados con los servicios de seguridad de Riad, según The Washington Post, forman parte del grupo de sospechosos.
El Times ya había adelantado esta versión pero sin pruebas concretas basándose a una conversación con un investigador turco: el dato más truculento que aportó el uniformado bajo anonimato es que se el columnista fue despedazado con un serrucho.
No está claro de dónde proviene el audio, si es material propio de los servicios de inteligencia turcos o si fue grabado por la propia víctima con su reloj inteligente, conectado al teléfono que estaba en manos de novia, afuera del consultado. Lo cierto es que más allá de su origen, el contenido no hubiese sido conocido sin el consentimiento del presidente turco Recep Tayyip Erdo
Desde el lunes, un equipo de inspectores y un fiscal trata de hallar restos químicos y biológicos que refuercen esta versión terrible del fin de Khashoggi, quien se había autoexiliado a Estados Unidos tras el ascenso de Salmán en Arabia Saudita. A miles de kilómetros de distancia, el columnista se había convertido en una voz autorizada contra el régimen.
El caso puso en la mira las estrechas relaciones entre el Gobierno de Donald Trump y la monarquía absoluta, uno de los principales aliados de Washington en su política para Medio Oriente y el principal productor de crudo del mudno (ver pág. 20).
La filtración de la grabación se dio el mismo día en que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, se encontraba en Turquía y un día después de que se reuniera con el príncipe saudita Bin Salmán. Como tal, representa un intento del gobierno de Turquía de ejercer presión para obtener respuestas de los gobiernos de Arabia Saudita y Estados Unidos sobre lo sucedido con Khashoggi, quien fue visto por última vez el 2 de octubre cuando ingresaba al consulado para obtener unos documentos..
Los funcionarios de alto rango del reino saudita han negado estar involucrados en la desaparición, una versión que repitieron durante la reunión con Pompeo.
Pese a los múltiples indicios que implican a agentes sauditas en el caso, Washington parece acordarle el beneficio de la duda a su aliado, insistiendo en la voluntad de Riad de llevar a cabo su propia investigación. Pompeo dijo por su parte que Arabia Saudita "se comprometió a mostrar al mundo entero los resultados de su investigación". Pero se negó a decir si Khashoggi estaba vivo o muerto. "No quiero hablar de ningún dato. Ellos tampoco".
Por su parte, Irán, gran rival regional de Arabia Saudita, se ha mantenido por el momento en silencio. El lunes, el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Bahram Ghassemi, preguntado por el caso, se limitó a decir que Teherán seguía de cerca los acontecimientos.
| Ámbito Financiero |
y agencias AFP y ANSA


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