18 de octubre 2018 - 00:00

Afirman que el periodista saudita fue torturado y desmembrado vivo

De la grabación se desprende que la agonía de Jamal Khashoggi se extendió por siete minutos y que su mutilación por parte de enviados de Riad comenzó antes de ser sedado en el despacho del cónsul. Washington le otorga el beneficio de la duda a su aliado.

INVESTIGACIÓN. Los peritos turcos arribaron ayer al consulado saudita en Estambul. La última vez que se vio con vida a Jamal Khashoggi fue el 2 de octubre antes de ingresar al edificio.
INVESTIGACIÓN. Los peritos turcos arribaron ayer al consulado saudita en Estambul. La última vez que se vio con vida a Jamal Khashoggi fue el 2 de octubre antes de ingresar al edificio.
Estambul - El periodista disidente Jamal Khashoggi fue torturado y desmembrado vivo dentro de una sede diplomática saudita de Estambul, afirmaron ayer el diario progubernamental turco Yeni Safak y la cadena Al Jazeera, que citaron un audio donde se verificaría la presencia del cónsul Jamal Khashoggi , quien huyó a Riad. La prensa estadounidense se hizo eco de la información y The New York Times logró confirmar el contenido de la grabación con oficiales de Turquía.

El primer pone en duros aprietos al Gobierno de Donald Trump, que desde su arribo a la Casa Blanca en 2017 ha profundizado la relación con Arabia Saudita.

De acuerdo con el relato, el crimen de Khashoggi duró siete minutos. Una vez que ingresó en la oficina del diplomático fue inmovilizado y colocado sobre una mesa, donde fue drogado. El columnista del diario The Washington Post todavía estaba vivo cuando Salah Tabiqi comenzó a descuartizarlo.

"Sáquenlo de acá, me pondrán en problemas", habría dicho el cónsul en el audio. "Si quieres seguir viviendo cuando vuelvas a Arabia, callate" le responde, al parecer, uno de los presuntos asesinos.

No lo sedaron hasta tiempo después de comenzar. Para hacer el horror más soportable, el verdugo Salah Tabiqi, director de la Compañía Saudita de Patología Forense, instó al resto de los presentes a usar auriculares para escuchar música. Mientras tanto, el continuó desmembrando al periodista, primero por las falanges, hasta que fue decapitado, coinciden los medios.

Según el Times, el médico forense se encuentra entre las cinco personas más importantes de la lista de investigados por las autoridades turcas. Los demás estarían estrechamente relacionados con el príncipe heredero saudita Mohamed bin Salmán: tres miembros de su seguridad privada y un compañero frecuente, Maher Abdulaziz Mutreb, vistos y fotografiado en varios viajes al extranjero, como París, Madrid y Estados Unidos.

Asimismo, 12 sauditas vinculados con los servicios de seguridad de Riad, según The Washington Post, forman parte del grupo de sospechosos.

El Times ya había adelantado esta versión pero sin pruebas concretas basándose a una conversación con un investigador turco: el dato más truculento que aportó el uniformado bajo anonimato es que se el columnista fue despedazado con un serrucho.

No está claro de dónde proviene el audio, si es material propio de los servicios de inteligencia turcos o si fue grabado por la propia víctima con su reloj inteligente, conectado al teléfono que estaba en manos de novia, afuera del consultado. Lo cierto es que más allá de su origen, el contenido no hubiese sido conocido sin el consentimiento del presidente turco Recep Tayyip Erdo

Desde el lunes, un equipo de inspectores y un fiscal trata de hallar restos químicos y biológicos que refuercen esta versión terrible del fin de Khashoggi, quien se había autoexiliado a Estados Unidos tras el ascenso de Salmán en Arabia Saudita. A miles de kilómetros de distancia, el columnista se había convertido en una voz autorizada contra el régimen.

El caso puso en la mira las estrechas relaciones entre el Gobierno de Donald Trump y la monarquía absoluta, uno de los principales aliados de Washington en su política para Medio Oriente y el principal productor de crudo del mudno (ver pág. 20).

La filtración de la grabación se dio el mismo día en que el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, se encontraba en Turquía y un día después de que se reuniera con el príncipe saudita Bin Salmán. Como tal, representa un intento del gobierno de Turquía de ejercer presión para obtener respuestas de los gobiernos de Arabia Saudita y Estados Unidos sobre lo sucedido con Khashoggi, quien fue visto por última vez el 2 de octubre cuando ingresaba al consulado para obtener unos documentos..

Los funcionarios de alto rango del reino saudita han negado estar involucrados en la desaparición, una versión que repitieron durante la reunión con Pompeo.

Pese a los múltiples indicios que implican a agentes sauditas en el caso, Washington parece acordarle el beneficio de la duda a su aliado, insistiendo en la voluntad de Riad de llevar a cabo su propia investigación. Pompeo dijo por su parte que Arabia Saudita "se comprometió a mostrar al mundo entero los resultados de su investigación". Pero se negó a decir si Khashoggi estaba vivo o muerto. "No quiero hablar de ningún dato. Ellos tampoco".

Por su parte, Irán, gran rival regional de Arabia Saudita, se ha mantenido por el momento en silencio. El lunes, el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Bahram Ghassemi, preguntado por el caso, se limitó a decir que Teherán seguía de cerca los acontecimientos.

Ámbito Financiero


y agencias AFP y ANSA

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