5 de mayo 2011 - 00:00

Agentes y soldados, candidatos a la recompensa de u$s 25 millones

La residencia de Abotabad, en Pakistán, sigue atrayendo a los curiosos. Los habitantes no pueden creer que el terrorista más buscado del mundo haya sido su vecino por años.
La residencia de Abotabad, en Pakistán, sigue atrayendo a los curiosos. Los habitantes no pueden creer que el terrorista más buscado del mundo haya sido su vecino por años.
Washington - Una vez retirado Osama bin Laden de la lista de los terroristas más buscados por EE.UU., la pregunta es dónde irán a parar los 25 millones de dólares que se ofrecían por su captura, aunque no faltan los que se apresuraron a reclamarlos.

La etiqueta «fallecido» aparece desde el lunes al lado del nombre del líder de la red terrorista Al Qaeda en la lista del Programa de Recompensas por Justicia del Departamento de Estado, que ofrecía por él una de las cantidades más altas de su historia.

Junto a esa etiqueta se abrió un interrogante: el de si, cerrada la operación de búsqueda y captura, esa millonaria suma quedará sin reclamar y permanecerá, por tanto, en las arcas públicas de Estados Unidos.

La compleja operación que resultó en la detención del hombre más buscado del mundo implicó a tantas fuentes y agencias diferentes que no existe una sola persona responsable de haber puesto a Bin Laden en el radar de Washington, lo que complica notablemente el proceso.

A ello se suma la espinosa cuestión de que gran parte de la información se obtuvo de detenidos en las cárceles secretas de la CIA, muchos de ellos «sospechosos de terrorismo» que precisamente «no parecen los destinatarios más probables» de cheques millonarios firmados por Washington, reconoció un funcionario del Departamento de Estado que requirió anonimato.

Quienes finalmente se hagan con esos cheques deberán pasar por un «largo» proceso que se inicia necesariamente en una agencia implicada en la investigación del caso, ya sea el Departamento de Justicia, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) o la CIA.

Después de evaluar las pistas proporcionadas y otros factores, como el riesgo para la vida de la fuente que entregó la información, las agencias envían una o varias nominaciones a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que debe aprobarlas.

En ese rígido esquema, no queda espacio alguno para presentar solicitudes a título individual, pero eso no impidió que algunos empezaran a maquinar cómo hacerse con parte de la jugosa cantidad.

Agencia EFE

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