10 de junio 2010 - 00:00

Agradable comedia romántico turística

Vanessa Redgrave, Franco Nero y Amanda Seyfried en «Cartas a Julieta», una historia edulcorada y deliciosamente previsible, bien fotografiada y con elenco casi enteramente simpático.
Vanessa Redgrave, Franco Nero y Amanda Seyfried en «Cartas a Julieta», una historia edulcorada y deliciosamente previsible, bien fotografiada y con elenco casi enteramente simpático.
Una joven aspirante a escritora y su novio aspirante a abrir un restaurant viajan románticamente a Verona. Y mientras él se dedica a visitar vinerías y otros lugares necesarios, ella se fascina con Verona, el balcón de Julieta, las cartas que muchas enamoradas dejan allí, y la gente que contesta esas cartas, como hacen los duendes de Papá Noel con los niños. Oh, maravilla, descubre una carta de 50 años atrás, de una inglesa enamorada de un italiano. Le escribe a la inglesa, que ya es abuela y viene con su nieto, y entre ambas buscarán al tano ese. No lo buscan por teléfono, eso sería fácil. Igual ya se sabe cómo termina. Es más, se sabe desde el principio cómo va a ir la película, qué va a pasar, que van a encontrar gente pintoresca y lugares preciosos, van a charlar cosas lindas, y todo eso. Y se sabe también desde el vamos que uno de los encantos de esta comedia romántico-turística es precisamente ese: es total y deliciosamente previsible.

Además, es bien azucarada, muy bien fotografiada, con paisajes de Verona, Siena, el campo toscano, y en especial el pueblo de Montalcino, y con un elenco casi enteramente simpático: la rubiecita Amanda Seyfried («Querido John», «¡Mamma mía»), la muy bien añejada Vanessa Redgrave, el rubio decorativo Christopher Egan, el mexicano Gael García Bernal, por cuyo personaje conocemos Caparzo y nos viene una comprensible sed de chianti y de brunelli, los ya veteranos Milena Vukotic y Fabio Testi en breves apariciones, y, rumbo al gran finale, el galán de los hogares y los westerns Franco Nero, que en la vida real es el marido de Vanessa Redgrave.

En síntesis, una película ideal para quedar bien con la esposa, o, si uno es medio diabético, para que vaya sola y después esperarla elegantemente a la salida.

P.S.

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