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Ahmadineyad logró un respaldo decisivo, pero sigue el tironeo
Mahmud Ahmadineyad, respaldado por el ayatolá Alí Jamenei, se dirigió a legisladores en un encuentro en la Presidencia. Analistas no descartan que, llegado el caso, los clérigos conservadores podrían entregar su cabeza.
«Si hubiera ocurrido una grave ilegalidad en las elecciones, el Consejo habría anulado los votos en las urnas, colegios, distritos o ciudades afectadas, como ya ha hecho en otras ocasiones en elecciones parlamentarias», afirmó el portavoz del Consejo, Alí Abás Kadkhodaei. «Pero afortunadamente, en estas elecciones presidenciales, no hemos hallado trazos de fraude masivo. No ha habido violaciones graves. Así que no hay posibilidad de que se anulen los comicios», subrayó.
Al rechazo se unió ayer el Ministerio de Interior, que desestimó los reclamos del principal líder opositor, Mir Husein Musaví, y le pidió, de nuevo, que acepte la derrota.
Mientras el proceso legal transcurre y la oposición busca vías alternativas de protesta, el régimen continúa con sus ataques al exterior, al que acusa de promover los disturbios para provocar una «revolución de terciopelo».
El ministerio iraní de Relaciones Exteriores confirmó ayer la expulsión de dos diplomáticos británicos, a los que acusa de interferir en los asuntos internos del país tras las elecciones.
Según la prensa oficial, Irán exigió el lunes la salida del país del primero y del segundo secretario de la citada delegación, frente a la que ayer se manifestaron estudiantes de las milicias paraestatales Basij. En una decisión recíproca, el primer ministro británico, Gordon Brown, anunció ayer la expulsión de Londres de dos diplomáticos iraníes.
Las siempre tensas relaciones entre ambos Estados se deterioraron en la última semana, después de que Irán acusara al Reino Unido de incentivar las protestas y los disturbios.
A ello se sumó un mayor énfasis de parte del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. El demócrata endureció su tono al hablar de los acontecimientos en Irán y se declaró «escandalizado e indignado» por la represión contra los manifestantes.
Obama, criticado hasta ahora por lo que la oposición republicana considera una respuesta muy tibia a la violencia del régimen contra los manifestantes que reclaman reformas, aprovechó su primera conferencia de prensa en casi dos meses para expresar su «condena enérgica» de las acciones «injustas» contra quienes protestan en las calles iraníes. «Estados Unidos y la comunidad internacional están consternados y escandalizados por las amenazas, palizas y encarcelamientos de los últimos días», dijo Obama.
El presidente denunció a miembros del Gobierno iraní de acusar a Estados Unidos de instigar las protestas sobre el resultado de las elecciones. «Estas acusaciones son claramente falsas y absurdas. Son un intento obvio de distraer a la gente sobre lo que está pasando», dijo Obama.
Agencias EFE, ANSA, AFP, Reuters y DPA


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