La incertidumbre política en Italia y la posibilidad de una rebaja de Moody's a su deuda soberana hicieron mella en el ánimo de los inversores, que se sumaron a las preocupaciones en los mercados por la crisis en Chipre. Tres días después del "corralito", las autoridades anunciaron que hoy los chipriotas podrán volver a acudir a los bancos, aunque se encontrarán con importantes restricciones para intentar evitar una temida fuga de capitales. Los operadores en Wall Street se contagiaron también del pesimismo de sus colegas al otro lado del Atlántico, donde las principales plazas financieras se tiñeron de rojo.
En el plano interno, a falta de grandes novedades macroeconómicas, no ayudó a los deseos del presidente Barack Obama de mostrar señales de reactivación que se conociera que las preventas de casas en Estados Unidos bajaron en febrero el 0,4%, comparado con la subida del 4,5% del mes precedente. Esta caída se debió a la escasez de propiedades, aunque no había muchas evidencias para sugerir que la recuperación del mercado inmobiliario se esté estancando.
La noticia empresarial del día vino de la mano de Morgan Stanley, que anunció la venta a Crédit Suisse de su negocio de gestión de patrimonios en Europa, Oriente Medio y África, a excepción de Suiza, con unos activos de 13.000 millones de dólares.
| Agencias EFE y Reuters |


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