Ahora Uruguay acepta control interno de Botnia

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El canciller Héctor Timerman confirmó ayer -tal como anticipó este diario- que el pasado martes recibió de su par oriental, Luis Almagro, la contrapropuesta del Gobierno de Uruguay en materia del monitoreo ambiental conjunto del río Uruguay y de las plantas ubicadas sobre ambas márgenes, incluida la cuestionada pastera UPM (ex Botnia).

Según trascendió, la administración de José Mujica acepta el control interno de la planta -una exigencia implacable de los ambientalistas de Gualeguaychú-, pero lo supedita a que sea aplicada igual rigurosidad sobre el resto de las fábrica ubicadas a ambos lados del río.

En rigor, la iniciativa argentina -elevada por Timerman a Montevideo el 29 de junio y explicada el martes a los asambleístas- también contempla una lupa anticontaminación sobre el resto de los emplazamientos industriales.

Se trata de un plan que elaboró la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) y que elevó a Cancillería en abril pasado, durante la gestión de Jorge Taiana. Ese programa apunta a monitorear todas las fábricas ubicadas a ambos lados del río (lo que deja abierto el juego a una potencial participación en los controles de Brasil), pero hace foco especialmente en los desechos cloacales de las localidades.

En esa línea, ayer el canciller afirmó que, si bien el fallo de la Corte Internacional de La Haya fija que «el control se realiza dentro de la planta papelera», van a «ampliar el fallo para que se controle todo el río Uruguay». En la mira se alistan, entre otros focos potencialmente contaminantes, los polos industriales de Concordia y Gualeguaychú; una química ubicada en Colón y efluentes industriales y cloacales de otras localidades, como la uruguaya Paysandú y la propia Concordia (de más de 150 mil habitantes). La respuesta argentina a la contrapropuesta presentada por Almagro -que ya se encuentra en manos de Cristina de Kirchner- se conocería recién la próxima semana, mientras que los últimos detalles serán ajustados en una cumbre entre la Presidente y Mujica.

El martes, Timerman y Almagro mantuvieron en Buenos Aires un inesperado encuentro, originariamente previsto para ayer. Pero el hermetismo oficial que signó ese contacto -en pos de no empantanar las negociaciones- se extendió también al día de ayer, bajo la idea de otorgar definiciones públicas recién cuando se haya arribado a un acuerdo. En este marco, Timerman aseguró que «todavía» mantiene «en estudio» la contraoferta de Uruguay y fue enfático al sostener que los países deben «aceptar el fallo de La Haya, que dice que el control se realiza dentro de la planta». «Inclusive lo dijo la senadora (uruguaya) Lucía Topolansky (esposa de Mujica) cuando dijo que hay que hacer el control dentro de la planta», agregó.

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