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Air Comet, a punto de cambiar de dueño
Los dueños del Grupo Marsans -que aún no ha cerrado acuerdo alguno con el Gobierno argentino por la confiscación de la aérea local- entraron en graves problemas financieros por efectos de las pérdidas generadas por Aerolíneas/Austral, la crisis internacional y el consecuente descenso de los viajes.
Air Transport Group (ATG), cuyo CEO y accionista principal es el holando-antillano Arnold Leonora, depositó un cheque por u$s 20 millones avalado por el Bank of China; esta firma especializada en alquiler y reparación de aeronaves (en su site asegura tener disponibles desde pequeños Cessna hasta Boeing 747, el mayor avión comercial del mundo) aspira a quedarse con el activo más importante de Air Comet: sus rutas a América Latina, que incluyen la Madrid-Buenos Aires.
Sin embargo, ATG podría estar detrás del contrato que tiene Air Comet con Airbus, por el que la aérea le encargó unas setenta aeronaves de varios tipos y tamaños al fabricante europeo; de esas máquinas entre doce y catorce iban a terminar en la reestatizada Aerolíneas Argentinas, a cambio de lo cual Marsans aceptaba retirar la hipermillonaria demanda contra el Estado argentino presentada ante el CIADI, por la confiscación de la aérea sin ninguna contraprestación oficial.
La crisis de Air Comet se tradujo en una serie de medidas de fuerza encaradas por sus trabajadores, a raíz de que la empresa viene incumpliendo con el pago de los salarios desde hace un semestre; parte de su personal arrastra atrasos de hasta seis meses en la percepción de sus haberes.
Se estima que los pasivos actuales de Air Comet superan los 100 millones de euros, por lo que la aerolínea cambiaría de manos por la deuda (los compradores se harían cargo de pagarla), sin que haya efectivo que cambie de manos.
Los anuncios que vienen realizándose respecto de la entrada de ATG en Air Comet no tranquilizaron a los empleados, que expresaron dudas -a través de sus sindicatos- de que Leonora sea el empresario indicado para «dar vuelta» la crisis en que se encuentra la aérea española. De confirmarse que ATG sólo aspira a quedarse con el contrato con Airbus, el futuro de esos empleados no parece venturoso: la compradora podría descontinuar las operaciones aerocomerciales de Air Comet y seguir concentrándose en sus negocios principales (leasing, reparación y mantenimiento de aviones).
Según informa la agencia EFE, funcionarios de la Dirección de Aviación Civil española se reunieron con representantes de ambas partes para tratar de dilucidar qué es lo que quieren hacer con Air Comet; los resultados de esas reuniones no fueron dados a conocer.
Díaz Ferrán y Pascual expresaron su esperanza de que la operación quede cerrada antes de fin de año, pero una meta más realista ubica el «closing» no antes de la primera semana del año próximo. Los problemas de Marsans en España se suman además a la investigación iniciada por la Justicia chilena en relación con su controlada Aerolíneas del Sur, que podría terminar en otro dolor de cabeza para estos empresarios españoles.


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