16 de enero 2012 - 00:00

Al Asad mantiene el dedo en el gatillo

Damasco y El Cairo - El régimen sirio de Ba-shar al Asad anunció ayer una «amnistía general» para todos los detenidos durante la revuelta que no tengan delitos de sangre. La medida, con todo, despertó desconfianza en la oposición, sobre todo porque la represión oficial continuó sin pausas, dejando 25 muertos más.

En un nuevo gesto para calmar la presión de la comunidad internacional y, en especial, de la Liga Árabe, Al Asad emitió un decreto en el que indulta a aquellas personas arrestadas desde que comenzaron las protestas el 15 de marzo del año pasado y hasta la fecha.

El opositor Jalil Haj Saleh, miembro del Consejo Nacional Sirio (CNS), dijo en El Cairo que la amnistía es «un intento de hacer propaganda y mostrar al mundo que el régimen está aplicando la iniciativa de la Liga Árabe».

La liberación de todos los detenidos por su relación con las protestas es uno de los puntos del protocolo árabe, aceptado por Damasco, y que estipula, además, el cese total de la violencia y el repliegue de las tropas. La amnistía incluye a los detenidos por violaciones de las leyes de manifestación pacífica, por posesión de armas y munición sin autorización y por «huida interior y exterior».

Sin embargo, aquellos acusados que se encuentren fugados de la Justicia en la actualidad no podrán beneficiarse de esta medida de gracia a menos que se entreguen antes del 31 de enero.

Amnistías parciales

Desde noviembre del año pasado, Al Asad ha emitido varios decretos similares de amnistía parcial para poner en libertad a «miles de personas cuyas manos no están manchadas de sangre». Como en las ocasiones previas, esta última decisión no fue acompañada de un cese de la violencia en el país y, de hecho, ayer murieron más de 25 personas, según los grupos opositores, pese a la presencia sobre el terreno de una misión de observadores árabes. Según la ONU, los muertos ya se cuentan en más de 5.000.

La mayoría de las víctimas se registró en la provincia central de Homs y la septentrional de Idleb, dos de los principales feudos de la oposición a Al Asad y de los militares desertores.

En tanto, crecen las voces que desde la Liga Árabe apuestan al envío de tropas para frenar la represión.

El secretario general de la Liga Árabe, Nabil al Arabi, apuntó que el eventual envío de tropas de paz árabes a Siria estará en la agenda de una próxima reunión del bloque.

También el ex secretario general de la Liga Amro Musa aludió a esa posibilidad. «El consejo de la Liga Árabe se reunirá muy pronto para estudiar si se reemplaza la misión de observadores por una fuerza militar árabe para distinguir entre Ejército y civiles», dijo.

El emir de Qatar, jeque Hamad bin Jalifa al Zani, fue el primero en pronunciarse el sábado a favor del envío de tropas a Siria. Este es quien está al frente del comité de la Liga Árabe que estudia la situación en Siria.

Agencias EFE y DPA, y Ámbito Financiero

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