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Al menos 9 muertos en ataque israelí a una flota humanitaria
Un video del Ejército israelí mostró a los ocupantes de la nave abordada por sus soldados arrojando a éstos por la borda y atacándolos con palos y otros objetos. Para la comunidad internacional, la intervención de Israel en la flota humanitaria que se dirigía a Gaza fue inoportuna y desmedida.
Las trágicas consecuencias del asalto desencadenaron una ola de protestas y condenas en la comunidad internacional (ver aparte) y obligaron al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a suspender la entrevista que tenía programada para hoy en Washington con el presidente Barack Obama. Por su parte, el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás (Abú Mazen), decretó tres días de luto en respuesta a un ataque cuyas consecuencias calificó de «masacre».
«Los muertos ascienden a nueve», afirmó una portavoz militar en un escueta comunicación telefónica en la que declinó revelar detalles sobre la identidad o nacionalidad de los fallecidos. Sin embargo, organizaciones humanitarias elevaron a 19 el cómputo de víctimas mortales.
Heridos
El número de heridos, varios en estado grave, ascendía a 38 activistas internacionales y cinco soldados israelíes, de acuerdo con diversas fuentes.
La flota trasladaba a más de 750 activistas de 60 nacionalidades -entre ellos varios diputados europeos y un Premio Nobel de la Paz, la norirlandesa Mairead Corrigan Maguire-, además de un cargamento de 10.000 toneladas de ayuda humanitaria para la población de la Franja.
Alrededor de las 4, hora local, dos helicópteros militares israelíes con comandos de la unidad de élite de la Armada se posaron uno detrás de otro sobre la cubierta superior del Mavi Marmara, el más grande de la flota, y pronto se desataron los enfrentamientos.
Según afirmaron testigos, los dos primeros soldados que descendieron abrieron fuego contra los presentes, en tiroteos que habrían provocado la mayoría de los fallecidos.
Un canal árabe que transmitía en directo desde el barco perdió la señal al comenzar la intervención armada y desde entonces fue imposible contactar a los activistas, parlamentarios europeos o periodistas a bordo porque todos sus aparatos de comunicación fueron tomados por las tropas.
La versión del Ejército israelí es que un grupo violento de activistas recibió a los comandos con varas de acero, cuchillos, hondas y bolitas de vidrio con las que causaron graves heridas a dos soldados, a uno de los cuales tiraron a una cubierta inferior. Según indicaron, el objetivo del procedimiento era forzar a las embarcaciones a que se dirijieran a territorio israelí, donde la mercadería sería sometida a escaneos. El gobierno temía que entre la ayuda humantaria hubiese armamento destinado al grupo terrorista Hamás, que controla Gaza.
Israel remolcó al puerto de Ashdod, al sur de Tel Aviv, todas las embarcaciones de la flotilla y a sus pasajeros en condición de arresto, aunque algunos se habían encerrado en sus cabinas y se rehusaban a entregarse.
Israel llevaba días preparando el asalto a la flota para hacer cumplir el bloqueo por tierra, mar y aire que impuso a Gaza hace tres años, cuando el movimiento islamista Hamás asumió el poder. Desde entonces todos los gobiernos han impedido el libre acceso de bienes de consumo, materiales de construcción, alimentos y medicamentos, lo que impulsaba la acción humanitaria de la Flota de la Libertad.
El jefe de Gobierno en Gaza, Ismail Haniye, de Hamas, calificó el ataque como «brutal» y pidió a la comunidad internacional que ponga fin «al mayor país de piratas». Desde Ramalá, el gobierno de Abás pidió sendas reuniones de urgencia de la Liga Árabe y del Consejo de Seguridad de la ONU, que se celebraba al cierre de esta edición.
Condenas
El abordaje de la flotilla generó también una ola de condenas y protestas dentro de Israel, donde las fuerzas de seguridad se mantenían en estado de alerta en Jerusalén Este y varios centros urbanos de mayoría árabe como Yafo, San Juan de Acre y la región de Wadi Ara (norte). Incluso, algunos analistas advirtieron que podría desatarse una tercera «Intifada» (levantamiento palestino).
Desde Canadá, donde se encontraba de gira, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu dio su total apoyo a los comandantes que presidieron la operación y anunció la suspensión de su viaje a Estados Unidos, previsto para hoy. «Lamentamos la pérdida de vidas», «nuestros soldados tuvieron que defender sus vidas o de lo contrario habrían sido muertos», aseguró.
Tras la suspensión de la entrevista que Obama y Netanyahu habían previsto para hoy, las consecuencias que el ataque israelí pueda tener sobre las negociaciones de paz son una incógnita.
Agencias EFE, DPA, AFP y Reuters


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