El nuevo ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Julio Alak, se reunió ayer con el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, y los ministros Juan Carlos Maqueda y Carmen Argibay, en su primera actividad oficial como titular de la cartera. La presentación se produjo en un encuentro cerrado y sin fotos, que se limitó a cumplir el protocolo, sobre la base de uno de los pedidos principales de Cristina de Kirchner a los nuevos ministros: mostrar la voluntad de consenso del Gobierno con otros sectores, en la línea del llamado al diálogo del oficialismo a la oposición para impulsar una reforma política.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El encuentro fue breve y apenas difundido por un escueto comunicado de prensa enviado por el Ministerio de Justicia. Del lado de la Corte Suprema, ni siquiera hubo un aviso formal debido a la feria judicial, explicaron. Así, la presentación de rigor del nuevo ministro ante el máximo tribunal, que siempre se realiza, quedó a medio camino, ya que sólo tres integrantes del cuerpo estaban presentes. Ya hasta se anunció que se va a pautar un nuevo encuentro más formal con todos los integrantes de la Corte, una vez que termine la feria judicial. Recién ahí se va a empezar a hablar sobre la agenda de temas que tienen las dos instituciones.
Desde el Ejecutivo, sin embargo, insistieron en pedir una reunión con la Corte, a pesar de la feria judicial. Por un lado, porque en general es la actividad que da el puntapié inicial a la agenda del nuevo titular y el receso (adelantado y extendido por la expansión de la Gripe A) iba a retrasar todo el proceso. Por otro lado, la reunión forma parte de la agenda poselectoral del Gobierno de abrir el diálogo a otros sectores, luego de la derrota del 28 de junio pasado. Según señalaron desde Justicia, fue un pedido específico de la Presidente a todos los nuevos ministros.
Por eso la reunión se limitó a temas generales, ninguno de carácter demasiado conflictivo. Como marco figuraban cuestiones de fondo, como la independencia judicial y el fortalecimiento institucional, dos aspectos que el nuevo ministro se plantea como ejes centrales. En este sentido, desde la cartera se mostraron «muy satisfechos» con la reunión y con la voluntad de que «se abra un espacio de diálogo» con los otros poderes.
Puntos por tratar
También adelantaron que recién en el próximo encuentro se comenzarán a discutir temas más específicos. En este ámbito hay varios puntos centrales, en los que la Corte insiste hace años: el presupuesto judicial y el derecho de este poder a manejar y disponer sus propias partidas están al principio de la lista.
Además, quedan pendientes aspectos como la liberación de partidas para la morgue judicial y el nombramiento de personal (que en este último caso se está tramitando todavía en el Congreso). Otra de las mayores preocupaciones de la Corte es la creación de juzgados, en medio de una situación de colapso en gran parte de los fueros de todo el país, por falta de jueces, empleados y espacio. Sea como sea el diálogo, estos puntos no cambian en la agenda del máximo tribunal.
Frente a este contexto, el nuevo ministro enfrenta un panorama de bastante distancia de la Corte respecto del Ejecutivo. Los cruces debidos a la falta de presupuesto y los reclamos del Gobierno por el retraso en el avance de las causas, en especial las que juzgan delitos de lesa humanidad, fueron planteando una postura cada vez más crítica del cuerpo respecto del Gobierno. Una posición con la que Alak deberá negociar y mostrar claros gestos de apoyo para asentarse en el puesto, frente a las modificaciones centrales que ya se anuncian, como la reforma del Consejo de la Magistratura.
Dejá tu comentario