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Alarde de fuerza de Moyano: convocó a megaacto en Vélez
Hugo Moyano
En ese marco, y cerca del mediodía, Moyano quiere lanzar un discurso que combine los mensajes sindicales con los políticos. Si bien hablará a favor del Gobierno, marcará que a partir de 2010 habrá que prepararse para verlo como un futuro contrincante político más y ya no sólo como un importante referente gremial.
Esa jornada, que además coincide con el Día del Camionero, está preparándose en el gremio para ser algo «histórico», según la propia definición de Moyano. Para la apertura del sanatorio, que será por la mañana, el titular de la CGT invitará especialmente a los Kirchner, al gabinete nacional y a varios colegas cegetistas, para que recorran el edificio. El centro de salud fue definido por Moyano (en la carta de invitación que está circulando por todos los afiliados del gremio) como «una de las obras más importantes en la historia de todo el movimiento obrero argentino». Para el gremialista «la gigantesca obra que vamos a inaugurar y la posterior celebración con todas las compañeras y compañeros, será ejemplo para otras organizaciones gremiales hermanas que verán que cuando los trabajadores se lo proponen, es posible hacer realidad los sueños que tenemos como hombres y mujeres anhelantes de justicia social».
Antes -asegura Moyano en la carta-, el festejo del 15 «será a lo grande», mencionando el acto de Vélez, donde «vamos a demostrar el poder de convocatoria que nos identifica» para convertir la cita «en algo memorable que quedará guardado para siempre en nuestra memoria histórica». Por las dudas, advierte que «no por casualidad el destino ha querido que estemos al frente de la CGT».
Hay que recordar que en realidad el origen primario de este acto es consecuencia de la suspensión del otro que hace una semana Moyano iba a organizar con sus compañeros cegetistas, en contra de la aparición de centrales gremiales independientes de los sindicatos ortodoxos peronistas. Esto era consecuencia del conflicto de los subtes, y el consecuente reclamo de la UTA y otros gremios para que el camionero impida este tipo de rebeliones frente al Gobierno. La propia Cristina de Kirchner pidió suspender ese acto, mutado luego en la movilización moyanista del 15 de diciembre, que a su vez será una demostración personal de fuerza del titular de la CGT. Sus aliados esperan que además de su lanzamiento político y la obvia propaganda a favor de su sindicato, el camionero no se olvide de la pelea que el gremialismo que lo acompaña en la CGT está librando cuerpo a cuerpo contra la proliferación de conflictos de base, provocados por la aparición de comisiones internas de izquierda que avanzan a la par del descenso de la representatividad de los referentes nacionales.
Mientras tanto, ayer Moyano continuó cultivando su perfil de conductor del sindicalismo ortodoxo, apoyando la protesta que la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) de Julio Piumato, un aliado incondicional, protagonizó frente al Palacio de Tribunales. En la manifestación, el camionero señaló que la CGT «estará siempre al lado de los trabajadores judiciales».
Ese gremio reclama la participación en la obra social y una jubilación del 82% móvil, como reciben los miembros de la Corte, así como la eliminación de códigos de descuentos en los haberes de alrededor de un millar de empleados.


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