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Alegoría de un pueblo donde todos quieren huir

Herta Müller explica que, en rumano, decir «he vuelto a ser un faisán» significa «he vuelto a fracasar», «no he logrado lo que me proponía». El poético título de esta obra, en realidad, está diciendo que «el hombre es un perdedor en el mundo», y sobre todo en un mundo concentrador, opresivo, como el que la escritora padeció en el universo comunista de la dictadura de Ceausescu. A golpes de breves capítulos, engañosamente poéticos y profundamente metafóricos, Herta Müller va mostrando la descomposición de una comunidad de alemanes de Rumania. Por momentos parece ofrecer una versión líricamente desgarradora de un Samuel Beckett que buceara en los oprobios que llevan a la pérdida de la identidad. Cuenta por ejemplo que «antes de la guerra había un manzano detrás de la iglesia, que devoraba sus propias manzanas» y cuando el que lo vio se lo contó al juez, éste rió y él «oyó el miedo a través de sus risa», y el cura dijo que Dios le avisó que ese árbol era un demonio y que había que quemarlo, y así lo hicieron y el pueblo se vio cubierto por una niebla espesa como el olvido.
Esto, como tantas otras cosas, lo sabe el molinero Windisch que es el gran protagonista de la historia, el que no para de desear escapar de allí, como muchos otros, y que pareciera hacer girar en torno suyo las leyendas, la fantasías y los padecimientos de esa apartada comunidad por la que pasó la guerra y las deportaciones a la Unión Soviética. Hay algo Kafkiano en los intentos de conseguir un pasaporte que permita emigrar, en verdad: huir. Para lograrlo los sobornos son variados, por ejemplo, las chicas deben acceder a pasar por la cama del cura y del comisario para poder soñar que acaso podrán conseguir el preciado documento), y que impulsan ante la reiterada postergación, que sólo busca ocultar el fracaso, a una atenuada despersonalización, a buscar vivir como si ya no se estuviera donde se está.
Herta Müller (Nitzkydorf, 1953), se sirve de 49 pantallazos de la vida cotidiana de un pueblo para, al ir mostrando los enfrentamientos, supersticiones, ilusiones, ambiciones y deseos, reflejar la desesperanza diaria de un territorio que por más pequeño que sea tiene vedado todo futuro. Un atractivo libro, que permite conocer a la escritora rumana que conquistó el Premio Nobel de Literatura 2009.
M.S.H.


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