9 de agosto 2011 - 00:00

Alejandro Pérez Becerra: la urgencia de pintar

Las naturalezas muertas de Pérez Becerra tornan visibles las vibraciones expresivas del empaste.
Las naturalezas muertas de Pérez Becerra tornan visibles las vibraciones expresivas del empaste.
Los versos que acompañan las pinturas de Alejandro Pérez Becerra revelan el apremio de un artista cuya máxima aspiración es dedicar todas sus horas al trabajo. El formato de la exhibición, «Naturalezas... sólo pintura», que se puede ver exclusivamente on line en el espacio cibernético de la galería Mosto & Rojas, no hace otra cosa más que acentuar este declarado estado de emergencia. Si el apuro que anuncia el artista resulta de algún modo conmovedor, el soporte digital acentúa esta percepción: induce al espectador a imaginar que ya no hay tiempo suficiente para el montaje de los cuadros en una exposición y que ya no hay tiempo que perder.

A través de la pantalla, las naturalezas muertas de Pérez Becerra tornan visibles las vibraciones expresivas del empaste. Cada centímetro de esas telas parece confirmar la dimensión deseo de pintar, no hay espacio allí para el silencio ni para el vacío, desde los frutos y las flores, hasta las huellas de las pinceladas y los restos del boceto original de los bodegones, se acumulan con el apuro del gesto expresionista. Gesto, que bien se podría considerar angustioso si no lo contradijera de modo rotundo la alegría del color y del tema. Pérez Becerra aclara su posición, cuando dice: «Se que ya queda menos tiempo: (¡Carajo!) Y el que queda será para pintar». El artista sostiene: «Elijo la pintura. Jamás diría: ¡el arte! Sólo la pintura como artesanía, como oficio de siglos». Pero el arte es una cuestión mental, y través de los siglos los artistas vienen indagando los misterios y secretos que esconden las cosas, las flores, los frutos y jarrones que exhiben los cuadros.

A.M.Q.

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