22 de junio 2015 - 00:00

Alejandro Puente: geometría sin clichés ni folklorismos

La muestra “Alejandro Puente-Abstracción y Tradición Americana” ofrece por  primera vez un panorama de 45 años de trayectoria de un artista que llevó al máximo un lenguaje cromático refinado.
La muestra “Alejandro Puente-Abstracción y Tradición Americana” ofrece por primera vez un panorama de 45 años de trayectoria de un artista que llevó al máximo un lenguaje cromático refinado.
 Por primera vez se puede ver un panorama abarcativo de 45 años de trabajo de un artista argentino fundamental en la muestra "Alejandro Puente-Abstracción y Tradición Americana", que se realiza en el Espacio de Arte de la Fundación Osde.

Mariana Marchesi, curadora y autora de un medular texto que recorre esos 45 años, ha estructurado la exposición en cinco zonas a las que se suma un apartado de dibujos. Se destaca la selección de las obras, sus datos, cada zona acompañada de un texto explicativo, una tarea didáctica que este espacio de arte tiene también como meta.

Fue muy alentador encontrar un grupo de estudiantes secundarios que después de la visita guiada debían plasmar sus impresiones con los elementos que se ponen a su disposición distribuidos en varias mesas.

La primera de las zonas, "El Color como Sistema", un período a partir de los 60 que se centra en su análisis y su deconstrucción. Conviven estas obras con aquellas integradas por elementos en forma de L.

En "La Dimensión Táctil", segunda zona de la muestra, Puente reitera su interés por distintos soportes y materiales, especialmente lo que concierne a los textiles andinos; su investigación lo lleva a las urdimbres y las tramas, los motivos y los diseños precolombinos.

Cuando ganó la Beca Guggenheim, el artista vivió en Nueva York entre 1968 y 1971. Aquí, Lucy Lippard y Sol Lewitt, que admiraban su trabajo, lo introdujeron en el ambiente artístico y entre otras muestras participó en "Information" realizada en el MoMA junto a Joseph Beuys, Carl André, Vito Acconci, Gilbert & George, Hans Haacke, Sol Lewitt y Bruce Nauman.

En Nueva York, Puente se dio cuenta de la importancia de la identidad y desde entonces utilizó recursos ópticos que aludían a su pintura sensible de los 60, a la que Aldo Pellegrini bautizó como geometría, en la que el creador dejaba su particular impronta en oposición a la dureza e impersonalidad del arte concreto.

"Regionalismo" es la tercera zona en la que se incluyen siete obras que Alejandro Puente seleccionó para el envío a la XVIII Bienal de San Pablo en 1985. Se basa en los símbolos precolombinos, la geometría que exhiben los tejidos, la cerámica y la arquitectura.

La zona "Códigos, Signos, Lenguajes" plantea las inquietudes del artista sobre los diferentes niveles de comunicación usados por esas civilizaciones ancestrales.

"La Construcción del Espacio" es el último módulo. Estructuras modulares que se desarrollan en planos articulados en el espacio y obras de fines de los 80 y 90 tratadas desde una visión arquitectónica. En las realizadas entre 2004 y 2006, el artista simula una tercera dimensión; se van a encontrar aquí perspectivas que provocan al espectador a moverse para adoptar distintos puntos de vista.

Puente (La Plata, 1933-Buenos Aires, 2013) llevó al máximo un lenguaje cromático refinado; su geometría transparente alcanzó un alto grado de espiritualidad. Indagó en lo mágico y misterioso de nuestra América sin caer en clichés folklóricos; nos acercó a proyectos arquitectónicos de templos del sol o lugares de veneración subterráneos.

Sin abandonar su rigor originado en el Constructivismo, Puente nos ofrece ese proceso de transformación constante de un artista reflexivo, que no repetía esquemas hasta agotarlos.

Pasó de tonalidades terrosas a naranjas y rojos vibrantes propios de los tintes vegetales empleados por los indígenas en sus telares, azules fluorescentes inusuales, una pintura que combina lo visual y lo sensorial. A propósito de su cromatismo, en otro profundo estudio del corpus de la obra del artista, José Emilio Burucúa sostiene que "los tonos de Alejandro son saturados, intensos, sugieren pulsos y latidos fuertes, jamás languideces".

La obra de Alejandro Puente, con quien mantuvimos muchas charlas esclarecedoras, es luminosa, vital, humana, un reflejo de su delicada personalidad.

Clausura el 25 de julio (Suipacha 658. Entrada libre y gratuita).

cEn el espacio Salita expone Cristina Tomsig "Naranja místico", una obra in situ de luz y color que sumerge al espectador y en La Vidriera se ve "Ocaso", de Carolina Antoniadis, una intervención de vajilla decorada que la artista ha roto en cientos de pedazos dándoles a éstos un nuevo significado. Dos espacios que no deben omitirse cuando se visita la sede de OSDE.

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