12 de diciembre 2008 - 00:00

Alemania da pruebas de sobornos

«El viaje a Alemania significa que a la vuelta vuela todo por los aires», dijeron en el juzgado Nº 4 al enterarse de que la Justicia de este país había autorizado al juez Ariel Lijo para que vuele allí y vea las pruebas sobre la investigación de los presuntos pagos ilegales de la empresa Siemens para conseguir o acelerar contratos en todo el mundo, en el que estarían implicados ex funcionarios de dos gobiernos argentinos.
Hasta la semana pasada, Lijo sólo había recibido negativas de la Justicia alemana. Incluso había escrito una nota de protesta al tribunal que lleva adelante el juicio en Munich, porque no lo dejaban viajar hasta que se terminara el proceso allá y también había pedido a la Cancillería que intercediera por él, sin resultados. De repente, el permiso llegó esta semana.
Este viaje es fundamental, ya que el magistrado podría tener acceso a las pruebas que faltan para que finalmente avance la causa por el supuesto pago de sobornos de Siemens a ex funcionarios para obtener la digitalización del sistema de documentos nacionales durante los gobiernos peronistas de 1989-1999 y 2002-2003. Esto se debe a que durante el proceso alemán surgieron muchos testimonios y elementos en relación con el caso argentino, que provocaron la reactivación de la investigación local, estancada hacía años.
La Justicia había logrado reunir algunas pruebas de peso como para avanzar antes de fin de año con la causa, pero ahora todo se suspendió hasta abril del año que viene para ver lo que el juez encuentra en Alemania. El nuevo material se basaba en una serie de interrogatorios que Lijo había realizado al ex presidente de Siemens Argentina Matthias Kleinhempel a principios de noviembre. El ex CEO de la empresa es investigado por el presunto pago de una cifra millonaria a la consultora suiza Consultin SA. A través de ella, el grupo habría intentado reflotar en 2002 el contrato por la digitalización del sistema de documentos de identidad (rescindido en 1999 por el Gobierno de la Alianza), pagando presuntos sobornos a funcionarios del Gobierno de entonces. Si bien la decisión de ese pago habría sido tomada por la casa matriz de Siemens antes de que Kleinhempel fuera presidente en la sede argentina, el indagado era desde hace años el asesor legal del directorio argentino. De ahí su vinculación con la causa.
En este sentido, el viaje a Alemania podría definir también el grado de participación de Kleinhempel en la causa, que según el juzgado puede llegar a variar del presunto delito de abuso de autoridad a supuesta administración fraudulenta. Las pruebas, además, podrían aportar datos sobre los demás implicados en el caso, ya que en la sede argentina de la empresa -dos veces allanada- nunca se encontraron elementos de prueba.
En cuanto a las razones del cambio de opinión alemán, en el juzgado se muestran sorprendidos y aseguran que no tuvo nada que ver con los pedidos de Lijo. Infieren por noticias que trascendieron en estos días que la invitación de Alemania estaría relacionada de manera lateral con las negociaciones de la empresa con la Secretaría de Comercio de Estados Unidos, que presiona para que el juicio avance, pero nadie les aclaró nada al respecto.

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