En Washington, Schaeuble toleró sermones de personalidades como el exsecretario del Tesoro de Estados Unidos Larry Summers, quien en un panel de discusión acusó a Alemania de llevar a Europa por un camino de deflación al estilo japonés, con un enfoque equivocado en la consolidación presupuestaria.
Además, el ministro alemán tuvo que oír los consejos de aliados tradicionales, como el finés Jyrki Katainen, un futuro presidente de la Comisión Europea, que advirtió que Alemania no podrá permanecer fuerte para siempre si no invierte más en su propia infraestructura y sistema de educación.
Las críticas no pasaron inadvertidas en Alemania, donde los medios han respaldado hasta ahora el esfuerzo de Berlín por mantener un presupuesto equilibrado, su rechazo a los estímulos y su insistencia en que socios como Francia e Italia avancen con dolorosas reformas estructurales, pese a la desaceleración de sus economías.
En su editorial de ayer, el diario conservador Die Welt argumentó que una economía alemana en retroceso debería forzar un replanteamiento de la política económica.
El periódico Sueddeutsche Zeitung, en tanto, sugirió que los demócratacristianos de la canciller Angela Merkel se arriesgan a convertirse en el "Tea Party de Europa" con su enfoque en la reducción del déficit.
En febrero, el Gobierno de coalición de Merkel presentó un reporte sobre el panorama económico de 2014 que describió que Alemania estaba en medio de una "recuperación estable, de base amplia".
Desde entonces, la debilidad en socios comerciales clave en la zona euro ha comenzado a afectar a las exportaciones germanas, mientras que el agravamiento de la crisis en Ucrania ha provocado inquietud entre las empresas, que están posponiendo inversiones.
| Agencia Reuters |


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