Berlinale: Oso de Oro a un film israelí crítico con su país

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Berlín - El jurado internacional, presidido por Juliette Binoche, repartió ocho premios entre dieciséis largometrajes. La proporción fue mayor que otros años --la mitad de las películas se llevó algún Oso. No hubo esta vez sorpresas, como el anterior. El jurado destacó el cine con fuerte impronta de autor, y también de sesgo político, corroborando así el perfil del festival, nacido en el corazón geográfico de la Guerra Fría.

El Oso de oro al mejor film fue para “Sinónimos”, una coproducción franco-israelí, dirigida por Nadav Lapid. Con perfil autobiográfico e impulso experimental, este drama se centra en la identidad conflictuada de un ex-soldado israelí que se muda a Francia, renegando de su origen. El Gran Premio del Jurado recayó en el drama francés, irónicamente titulado “Gracias a Dios”, de François Ozon, sobre un caso real de abuso eclesiástico, en manos de la justicia, contado desde la perspectiva de las víctimas. El premio Alfred Bauer, que conmemora al fundador del festival en 1951, fue para el drama social alemán “System Crasher”, dirigido con vigor por Nora Fingscheidt, que trabajó meses con una una niña de diez años (Helena Zengel) para mostrar los límites del sistema social para sacar adelante a una menor con graves problemas de comportamiento.

La alemana Angela Schanelec se llevó el premio a la dirección por el drama metafísico “I Was at Home, But”, inspirado en Ozu y Bresson, sobre el resquebrajamiento misterioso de una familia en Berlín. El fuerte de la película son las actuaciones estilizadas de una madre y sus dos hijo. Cualquier asomo de realismo ha sido extirpado para dotar a los personajes de un distanciamiento cuasi brechtiano. Los Osos de plata a actor y actriz recayeron en los chinos Wa Jingchun y Yong Mei, por su trabajo en el extraordinario fresco épico “So Long, My Son”, sobre tres décadas en la vida de una familia obrera cuyas peripecias –la mayoría desgraciadas- son emblemáticas de los profundos cambios en la República Popular China desde la Revolución Cultural, la implementación de un hijo por familia, al actual crecimiento económico sin precedentes.

El drama italiano “La paranza dei bambini”, traducido oficialmente como “Pirañas” para su distribución internacional, obtuvo el Oso de Plata al mejor guión. Los colegas italianos observaron con razón –y algunos con fastidio– que el retrato de un adolescente carismático que hace una carrera vertiginosa en la Camorra de Nápoles no corresponde a la realidad, y que el mostrar la seducción del dinero fácil, las drogas y la “dolce vita” provee incentivos para ingresar en esta asociación criminal. Finalmente, el último Oso de Plata a la contribución artística fue para Rasmus Videbaek, el director de fotografía de la coproducción escandinava “Out Stealing Horses” (Robando caballos). Rodada en la tradición naturalista del gran cine sueco, la película intercala dos hilos narrativos, fotografiando el mismo paisaje en verano e invierno, en los años cuarenta y en la época actual.

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