«En cinco meses el gasto público creció a un ritmo del 23%, mientras que los ingresos lo hicieron sólo al 8%», según indica un informe del Estudio Bein & Asociados. El reporte señala que la política fiscal del Gobierno «no permitió generar el ahorro suficiente para financiar en forma genuina un mayor crecimiento del gasto público» para compensar la posterior desaceleración del gasto privado a raíz de la crisis mundial y el conflicto con el campo.
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Por otra parte, el escrito agrega que en «un mundo que está aplicando políticas fiscales expansivas para limitar el impacto de la crisis financiera, la Argentina se encuentra sin instrumentos».
Aspectos salientes
A continuación, los aspectos más importantes del informe:
Del lado de los ingresos tributarios se observa que la principal caída sigue asociada a los impuestos al comercio exterior, en tanto los recursos ligados al nivel de actividad siguen creciendo a un ritmo del 20% interanual, cuando se los netea de la reforma de la previsión social.
Dentro del comercio exterior, la principal caída se origina en los derechos de importación (12,3% en junio comparado contra la crisis con el campo y los niveles mínimos de tipo de cambio -u$s 3,05, consistentes con un aumento del tipo de cambio del 24% interanual). En este sentido, la política oficial de restringir las importaciones a la ecuación 1 a 1 contra exportaciones no sólo está afectando la estructura productiva de las empresas y las relaciones bilaterales, sino también las cuentas fiscales del propio Gobierno.
Como consecuencia, se registró una caída del superávit fiscal del 65% (-85% en mayo). De un monto acumulado de $ 17.660 millones en los primeros 5 meses de 2008 pasamos a sólo $ 6.259 millones en 2009, un 1% del PBI. Asimismo, más del 90% de ese monto corresponde al superávit de la ANSES, que sin el traspaso de los flujos originado en la reforma previsional habría caído en déficit.
Considerando una recaudación creciendo al 13% interanual en los seis meses que restan ($ 307.000 millones en 2009) e ingresos por adelantos transitorios del BCRA por $ 4.400 millones ($ 3.000 millones habrían ingresado en junio para evitar mostrar números negativos de resultado primario), el ritmo de expansión del gasto en los meses siguientes debería caer al 17% desde el 28% actual para obtener un superávit del 1,3% del PBI ($ 16.700 millones).
Manteniendo las mismas proyecciones de recaudación, algo que no suena tan intuitivo si la economía no arranca, y sosteniendo el crecimiento que acumula el gasto en los primeros meses del año, el superávit primario se reduce a $ 2.300 millones, sólo el 0,2% del PBI.
Sin acceso al crédito internacional, y con un superávit fiscal que se reduce al 1,3% del PBI en 2009 y desaparece en 2010, las reservas pasan a ser la única fuente de financiamiento para no incurrir en default.
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