13 de septiembre 2011 - 00:31

Alfonsín deberá postularse con el programa 2007 de Lavagna

• No habrá Convención UCR para ratificar la fórmula presidencial

Ricardo Alfonsín, Roberto Lavagna
Ricardo Alfonsín, Roberto Lavagna
Vale la pena repasar la carta orgánica de la UCR para profundizar el descalabro interno que padece la fórmula Ricardo Alfonsín-Javier González Fraga, con un amparo pendiente de resolución en el juzgado de María Romilda Servini de Cubría. La jueza deberá resolver si el binomio presidencial de Unión para el Desarrollo Social (UDESO) cumple con los requisitos formales para competir en octubre, es decir, si como reclama la parte demandante, aún está pendiente un pronunciamiento del máximo órgano partidario.

El titular de la Convención Nacional, Hipólito Solari Yrigoyen, aseguró ayer en diálogo con este diario que el órgano a su cargo no se reunirá antes de las elecciones presidenciales. «La Convención no está encargada de aprobar la fórmula, que ya fue proclamada por el Comité Nacional», bramó telefónicamente el histórico dirigente radical. Solari Yrigoyen se refería al artículo 8 de la carta orgánica, donde se definen las atribuciones de la Convención. En rigor, ninguno de los seis incisos de ese artículo exige al máximo órgano radical aprobar el binomio, pero el inciso a) le impone la atribución de «sancionar el programa del partido para cada período presidencial y las reformas que en su oportunidad sean necesarias».

El plenario de la Convención, que estaba previsto para la última semana de julio, fue suspendido a raíz de un pedido de la cúpula partidaria, encabezada por los alfonsinistas Ángel Rozas, Ricardo Gil Lavedra, Gerardo Morales y el pendulante Ernesto Sanz. Se alegó falta de tiempo ante la inminencia de las primarias abiertas y obligatorias de agosto pasado, pero nunca más se fijó fecha para su convocatoria, en medio del hervidero radical por el acuerdo con el peronismo conservador de Francisco de Narváez, que desplazó al eje progresista que impulsaba un acuerdo con el socialismo de Hermes Binner.

Ayer, Solari Yrigoyen puso un final parcial al culebrón de la Convención, que sigue vivo en el despacho de Servini. «La Convención se va a reunir antes de fin de año, pero no en plena campaña electoral porque no va a haber quórum. La fórmula ya está proclamada, y la carta orgánica no exige una aprobación de la Convención», explicó el exsenador radical.

Elección interna

De acuerdo con el relato de Solari Yrigoyen, para proclamar la fórmula Alfonsín-González Fraga sólo hace falta una elección interna de afiliados, siempre de acuerdo con la carta orgánica. La referencia apunta al artículo 13 de ese texto partidario: «Los candidatos a presidente y vicepresidente de la Nación se elegirán por cargo y en una sola lista o fórmula, a simple pluralidad de sufragio por voto directo, secreto y obligatorio de los afiliados de la República, considerada a esos efectos como único distrito». Esa elección interna cerrada iba a realizarse el 30 de abril ente Alfonsín, Sanz y Julio Cobos. Primero desistió el vicepresidente y luego el reasumido jefe del Comité Nacional. La disputa partidaria quedó desierta y el Comité proclamó a Alfonsín.

Hasta aquí, y a pesar de que nunca se celebró una consulta interna a los afiliados radicales, como exige la carta orgánica, el hijo del expresidente radical se presentó en las primarias abiertas. Sin embargo, sigue pendiente de aprobación la plataforma electoral. Aquí vuelve a surgir el artículo 8 de la carta orgánica, donde sí se establece taxativamente que la Convención deberá aprobar el programa de Gobierno de los candidatos. Este vicio constitutivo que dejaría a Alfonsín y a González Fraga desprovistos de plataforma puede ser subsanado, otra vez gracias a la laxitud de la carta orgánica, con el artículo 16: «Para el caso de que la Convención no reúna o deje de sancionar el programa partidario, se tendrá como tal el inmediatamente anterior, sin perjuicio de su actualización...». Un escape perfecto para el alfonsinismo, que deberá apelar al programa de Gobierno inmediatamente anterior, es decir, el que presentó el peronista duhaldista Roberto Lavagna en las presidenciales de 2007.

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