La muestra “80 días en Katsura y uno en Montecarlo” sintetiza su temprana expresión en las abstracciones.
Prior. “A la manera de Aru Dutt” (1974). Esmalte sintético sobre papel arrugado por el artista.
Alfredo Prior (1952) es un artista cuyo reconocimiento y visibilidad tienen estrecha relación con el devenir cultural de la Argentina. Si bien en las idas y vueltas por la escena artística faltó una estrategia para conservar el lugar estelar que ocupó hasta 2004, su obra es el verdadero soporte, y es ineludible. La muestra "80 días en Katsura y uno en Montecarlo. Prior en los 70", que exhibe en estos días la Galería Vasari, rescata una serie de abstracciones realizadas durante esa década difícil, cuando el artista iniciaba su carrera. No es de extrañar que en su taller-refugio de entonces, en San Isidro, Prior se dedicara a pintar abstracciones. Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, Paul Klee sostenía que, "cuánto más terrible se vuelve el mundo, más abstracto se torna el arte".
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La escasamente conocida serie abstracta que exhibe Vasari se acerca a la geometría sensible, vertiente en boga en aquellos años. Prior, amante de la literatura, osciló siempre entre la figuración y la abstracción, "moneda de una sola cara", según sus propias palabras. Pero hoy, cuando ha pasado casi media centuria desde la ejecución, sus abstracciones sorprenden con sus rasgos personales que lo convirtieron en artista de culto. Con una técnica de su propia invención, experimenta: pinta y arruga un papel translúcido, lo recorta y pega sobre una hoja cuadriculada. Las geometrías ostentan, con sus diferentes combinaciones, el volumen que le brindan los quiebres del papel. El repertorio de las formas es simple y los colores están mayormente acotados, predominan los rojos, naranjas, ocres, rosados, amarillos, verdes o marfil. También en los años 70 utilizó vidrios esmerilados para cubrir papeles y geometrías cuyos colores aparecen disgregados. "A la manera de Aru Dutt" se llama la serie, nombre del personaje de uno de sus relatos fantásticos que inventó el papel manteca. El curador de la exhibición es Juan José Cambre, pintor abstracto por excelencia.
El texto de la muestra está escrito por Cesar Aira, amigo de Prior desde los tempranos 80, junto a Osvaldo Lamborghini y Arturo Carrera. Las "fábulas visuales" suplantarán pronto la abstracción. El oficio, como se advierte en los papeles sabiamente arrugados, el cuidado extremo del procedimiento, cobra importancia en las pinturas. De un modo aparentemente accidental, los charcos de pintura forman imágenes fantasmales. Así, los temas históricos y mitológicos surgen con una cualidad mágica, casi musical, de fantasía y con marcadas características de ficción.
Cuando la situación cultural y política del país pega un giro, Prior anuncia la "primavera alfonsinista" y muestra "La consagración de la Primavera". Antes, había relegado la abstracción para pintar conmovedores ositos de peluche, iba en busca de las "pequeñas cosas" y del mundo maravilloso que encontrará al sumergirse en la pintura. "¿Cómo es posible hablar, relatar la cualidad de una obra que mira tan sólo a la atracción emotiva?" se pregunta Carlos Espartaco en el texto de la muestra "Anavanguardia" (1982, parodia argentina de la Transvanguardia italiana de Bonito Oliva). No obstante, y a pesar de la simplicidad de algunos motivos (osos, conejos, muñecos de nieve, samurais), el universo de Prior es complejo. Su amor por la música lo lleva a pintar la "Sinfonía Napoleónica" sobre discos de pasta; ama también la cultura oriental que se expresa en su "japonismo", según lo define Aira.
Con el impulso de la galerista Ruth Benzacar, su obra escala posiciones. Ajeno al mainstream y dueño de un humor implacable, se ríe de las interpretaciones teóricas y los discursos que repercuten en el quehacer artístico, desde Duchamp hasta Kosuth. Sin piedad, realiza una performance parodiando a Beuys, "Cómo resucitar a una liebre muerta" y luego, la feroz "Jackson Pollock en el Amazonas". En el año 2004 su muestra "Guerra de estilos" y ocupa un espacio consagratorio en la sala principal del Museo Nacional de Bellas Artes.
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