En los últimos cincuenta años, poco más de una vez cada 15 meses el Dow experimentó una merma mayor que el 5,3% perdido este enero (el viernes retrocedió el 0,9%, a 15.698,85 puntos). Significativo, pero nada anormal o para asustar a los que creen en las regularidades históricas (los años con retrocesos semejantes o mayores en enero, el Dow trepó en promedio el 6,19%) por más que el incremento del volumen asociado genera algunas dudas. Hoy Janet Yellen reemplaza a Ben Bernanke al frente de la Fed, y su principal preocupación no debiera ser cómo minimizar el "tappering" (en esto Bernanke la "prepeó) tras los datos del empleo este viernes, sino la crisis de las monedas emergentes que la Fed está desdeñando con la idea de que son cuestiones locales. Si bien el FMI se mostró algo más preocupado en este sentido, declaraciones como las brasileñas de que el recorte de estímulos yanqui es bueno para las economías emergentes no hacen más que confundir a los inversores que la semana pasada redujeron sus acreencias "emergentes" en u$s 9.000 millones (máximo en 2,5 años) acumulando 14 meses consecutivos de reducciones en estas tenencias accionarias (durante enero salieron de bonos emergentes u$s 4.600 millones -u$s 14.000 millones en todo 2013- y u$s 12.200 millones de acciones -u$s 15.000 millones en 2013-). ¿A donde fue este dinero? Casi el 50 por ciento a títulos europeos y otra parte no especificada al yen (mayor suba mensual ante el dólar en 22 meses) y al dólar (mayor suba mensual ante el resto de las monedas en 8 meses y mayor caída mensual de la tasa T10 en 21 meses), y casi nada a los commodities. Algo pasa. Mañana vinculamos esto con la "teoría cat".
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