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Algún día iba a terminar
Hasta ayer, el partido más largo de Wimbledon había sido el que jugaron los estadounidenses Greg Holmes y Todd Witsken en 1989, que se disputó en tres días y duró 5 horas y 28 minutos. Isner y Mahut reescribieron la historia.
El rival y compañero durante la larga hazaña de Isner fue Mahut, procedente de la fase clasificatoria, quien acumuló 68 juegos frente a los 70 del estadounidense en el quinto set, cuya duración total alcanzó los 491 minutos. Finalmente, el norteamericano se impuso en la cancha 18 del All England Club por 6-4, 3-6, 6-7 (7), 7-6 (3) y 70-68.
«Aunque a algunos les resulte delirante, quería completar el partido el miércoles, pero ya no se veía nada. Quería que terminara y no importaba si ganaba o perdía, sólo que terminara», repitió el estadounidense, de 25 años y 2,06 metros, que es segunda ronda se medirá con el holandés Thiemo De Bakker.
El duelo más largo de la historia del tenis le quitó algo de atención al triunfo de Rafael Nadal, segundo favorito, que debió batallar cinco sets con el holandés Robin Haase para avanzar a tercera ronda. El español se impuso por 5-7, 6-2, 3-6, 6-0 y 6-3.
Andy Murray también se clasificó para la tercera fase, al vencer al finlandés Jarkko Nieminen por 6-3, 6-4 y 6-2, en un partido en el que recibió todo el apoyo del público local y de sus «tres reinas»: Kim Sears, su novia; Judy Murray, su madre; e Isabel II, la reina de Inglaterra, por primera vez en 33 años presente en la catedral del tenis.


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