13 de septiembre 2017 - 00:00

Alivio para la estrategia electoral del Gobierno: IPC de agosto fue 1,4%

Se cumplió el pronóstico de inflación “friendly” que esperaba el mercado. Esto posiciona mejor al oficialismo con vista a las elecciones de octubre. Igual, el impacto en los bolsillos es mayor que el que reflejan las estadísticas.

Alivio para la estrategia electoral del Gobierno: IPC de agosto fue 1,4%
El INDEC fue ayer portavoz de la noticia más esperada por el Gobierno: en agosto la inflación fue de 1,4%, con una tendencia a la baja. Todos los analistas privados vaticinan que septiembre se mantendrá en la misma línea, con los precios subordinados a las necesidades electorales del oficialismo.

Llegar a octubre con una tregua en los aumentos es un objetivo prioritario en la estrategia del macrismo. Toda la artillería oficial está enfocada en lograrlo, desde las acciones del área de Comercio hasta los movimientos estudiados del Banco Central con el arbitraje de las tasas de interés.

De todos modos, no todo lo que reluce es oro. Y eso se hace visible en las planillas que distribuyó ayer el INDEC: a poco de rascar se advierte que en los rubros clave la inflación se mantuvo por encima del nivel general.

Eso fue lo que ocurrió con Salud (+2,5%); Vivienda y servicios (+2,2%); Alimentos y bebidas (2,1%), y Educación (2%).

Esta enumeración de rubros es contundente. Los aumentos en las cuotas de la medicina privada, los fuertes incrementos en las boletas de gas que llegaron este mes, las subas en combustibles, en los alimentos en las góndolas y las cuotas de los colegios privados para financiar los nuevos salarios docentes ejercen una incidencia sobre los presupuestos familiares que no queda reflejada en ninguna estadística, sea oficial o privada.

Así las cosas, el celebrado control de la inflación que exhibe el Gobierno se parece más al fruto de una economía que no logra despegar, con un consumo retraído por una estrepitosa caída del poder adquisitivo de los sueldos.

Un repaso por la lista de precios que acompaña el informe del INDEC dice más que las estadísticas globales. Por ejemplo, las verduras registraron en agosto aumentos que llegan hasta un 45% como el caso del tomate. La lechuga trepó 17,6%, la manzana 5%, el limón 3,3% y el zapallo 2,4%.

La manteca aumentó 1,8%, la botella de cerveza 3,4%, las hamburguesas congeladas 3%; las galletitas de agua, 2,8% y el pollo entero 2%.

En términos macroeconómicos, el dato de inflación minorista que el INDEC informó ayer representa un acumulado de 15,4% en ocho meses, que ya perforó el piso de 12% que había proyectado el BCRA y amenaza el techo estimado en 17%. Anualizada, la inflación está en 23,1%, según los datos oficiales divulgados ayer.

Uno de los artilleros de la política oficial, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, intentó trabajar sobre las expectativas de los agentes económicos. Por un lado, ratificó la decisión de mantener alta la tasa de política monetaria. Y prometió que la inflación de 2017 "será la menor de los últimos siete años".

"En julio del año pasado, la inflación interanual era del 44% y este año se ubicó 21,4%", sostuvo al hablar durante el 33 Congreso Internacional de Marketing Financiero. Anticipó que en 2018 "la pauta a alcanzar será el 10% con una banda de más o menos 2%". En ese sentido reforzó el mensaje oficial: "Los países que bajan la inflación crecen más, y sobre todo, cuando bajan del umbral del 10 por ciento anual".

La decisión de mantener planchado el dólar mediante el recurso de ofrecer elevadas tasas de interés a los ahorristas en pesos le dio resultados para anular las expectativas de devaluación y el consiguiente traslado a precios. Pero el costo invisible es un aumento del déficit cuasifiscal, que en algún momento se traslada inevitablemente a las cuentas del Tesoro.

La inflación "friendly" de agosto había sido anticipada por la mayoría de los estudios privados, que pronosticaron un 1,5%.

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