La Justicia analizará durante las próximas semanas el gran caudal de material recolectado el martes pasado, durante el allanamiento al local de Aerorutas SA, empresa de taxis aéreos contratada para volar el avión en el que se trasladaba hasta mayo pasado el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, como si fuera propio. El juez a cargo de la investigación, Claudio Bonadío, ordenó la medida con el objetivo de averiguar quién es el dueño del aeroplano en el que viajaba el ex funcionario ultrakirchnerista.
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La mayoría de la documentación que la Policía se llevó para analizar en el juzgado es material contable y societario de la empresa, además de dos computadoras. El allanamiento del local duró unas cinco horas, y en el juzgado señalaron que estaban conformes con los resultados y que habían obtenido suficiente información. Por eso, también anunció que el análisis de toda esta prueba va a llevar varias semanas y que, durante ese tiempo, no se va a ordenar otro tipo de medidas. Hasta que no estén todos los datos analizados, no se va a citar a nadie más a declarar.
La disposición del magistrado se produjo después de la declaración de uno de los pilotos del avión con matrícula N786YA, Luis Tantessio, quien admitió que Jaime había viajado numerosas veces en el avión, como estaba registrado detalladamente en la bitácora de vuelo. Tantessio trabaja para Aerorutas SA, compañía a cargo del empresario y piloto Gustavo Carmona, quien probablemente también sea llamado a declarar como testigo, una vez analizado todo el material allanado.
La causa del avión de Jaime se inició en mayo pasado, al trascender que el ex secretario de Transporte volaba en un Lear Jet con licencia estadounidense, comprado a fines de diciembre pasado en el estado de Utah, por unos u$s 5 millones, por dos sociedades anónimasdd con asiento en las Islas Vírgenes Británicas y Costa Rica, y sin dueño aparente. Sin embargo, el ex funcionario se trasladaba en él de manera sistemática, tanto a destinos locales como a su Córdoba natal y a países extranjeros, como Uruguay y Brasil, y el Caribe. El punto de partida y llegada tampoco era el aeropuerto Jorge Newbery, sino el de San Fernando, establecimiento sobre el que Bonadío ordenó las primeras medidas de registro, no bien fue presentada la denuncia.
Avance
A partir de esas primeras disposiciones, a través de las que se obtuvieron los registros de vuelo, los itinerarios, la identidad de los pilotos y la empresa para la que trabajan, el caso avanzó hasta la citación de testigos.
La denuncia del avión empezó a ser investigada también por el juez Norberto Oyarbide, quien tiene a su cargo una causa por presunto enriquecimiento ilícito contra Jaime que no deja de engrosarse con nuevas acusaciones contra el ex secretario de Transporte.
En el marco de este caso, Oyarbide solicitó el viernes pasado a Interpol que investigara a las empresas que figuran como compradoras del Lear Jet, Elkrest Investments Limited (radicada en las islas Vírgenes Británicas) y Pegasus Equity Investments (de Costa Rica).
Según la investigación del juzgado, el avión que el ex funcionario usó hasta hace dos meses fue comprado por Pegasus Equity Investments en u$s 4.083.000 a fines de 2008, con un crédito de u$s 3.483.025 de la sociedad Elkrest Investments Limited, y el resto de la suma fue pagada al contado. Por eso, el magistrado pidió a la Policía internacional que investigara a ambas empresas, radicadas en paraísos financieros. Además, el fiscal que instruye la causa, Carlos Rívolo, ya había requerido a la Administración Federal de Aviación estadounidense los registros sobre el avión denunciado, que se encuentran en procesos de traducción.
A pesar de que el ex secretario de Transporte actúa como si nada pasara (durante el fin de semana viajó a Brasil, sin tener en cuenta los pedidos de la oposición a la Justicia para que le impidiera su salida del país), todo indica que Jaime va a ser el primero de los bastiones del kirchnerismo en ser, al menos, sacudido en los tribunales de Comodoro Py por alguna de las más de 30 causas penales que tramitan en su contra.
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