Desde hace casi un lustro se va registrando una tendencia irreversible en el video hogareño: el alquiler de películas cede terreno, tanto en lo que hace a la recaudación monetaria como al número de unidades, frente a la venta directa a través de diferentes canales de comercialización. Esa realidad está golpeando muy fuerte en nuestro país, donde el negocio del DVD se construyó sobre los cimientos de la época del VHS, cuya dinámica fue completamente distinta, en una época en la que la venta directa era apenas anecdótica dentro de la ecuación económica. De esta manera, de acuerdo con las estadísticas suministradas por la Unión Argentina de Videoeditores, entre 2006 y 2008, los alquileres de películas bajaron algo más del 40%, y no es descabellado suponer que ese porcentaje se va a incrementar cuando se den a conocer los números de 2009. De los 6.000 videoclubes que existían registrados a principios de los 90, hoy sólo sobrevive una quinta parte, y un ejemplo claro de esta contracción es la cadena Blockbuster, que hasta 2007 tenía 83 locales y hoy día apenas alcanza los 50.
Los análisis de los principales participantes de la industria local tienden a centrarse en temas recurrentes como el copiado ilegal, las cargas impositivas y la inacción del Estado, pero no profundizan en el estudio de sus usuarios como para ofrecer una respuesta que no pase por acciones de terceros. A ojo de buen cubero se infiere, por ejemplo, que los coleccionistas y aquellos que deciden comprar una película como objeto cultural, son más propensos al consumo de originales, en tanto que quienes alquilan videos como una de tantas actividades de entretenimiento, son más permeables a la oferta de copias ilegales, sobre todo teniendo en cuenta variables como las del precio y la comodidad. El fenómeno no es estrictamente argentino, sino que sucede en todo el mundo, con diferentes tipos de respuestas. Cadenas de alquiler como Netflix o la propia Blockbuster tienen servicios de acceso online a sus catálogos, aunque un proceso de tal índole dejará poco o ningún lugar para los emprendimientos puramente individuales, o de alcance limitado, en el país.
Horacio Moreno
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