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Al cerrar el semestre nos advertía que "las eventuales medidas restrictivas que actualmente se encuentran en análisis en el mercado de Estados Unidos podrían obligar a revisar los destinos de exportación", reflejo que mucho antes de la reciente decisión de Donald Trump, la sociedad ya había presentado todos los antecedentes para ser exceptuada de ella. Respecto a la situación internacional, nos habla que la reducción en la producción de aluminio durante el invierno por cuestiones medioambientales, podría actuar como sostén del precio del aluminio, si bien esta eventual mejora en el precio -sostenida por la demanda de los sectores construcción y transporte- podría disparar la puesta en marcha de capacidad ociosa fuera de China. Mientras tanto la vemos en el semestre bajo análisis con ventas internas de aluminio que crecieron 20% frente a las de doce meses antes alcanzando las 50.013 toneladas y externas que lo hicieron 14% a 201.601 t. un máximo en al menos 5 años (en elaborados fueron 7% y 5% respectivamente). Si bien el precio internacional de la alumina alcanzó picos extraordinarios durante este segundo trimestre (desde entonces se ha ajustado aunque continúa por encima de la media histórica respecto al precio del metal), vemos que frente a un incremento de 45% en los ingresos, los costos crecieron un más acotado 40% dejándole un bruto de $3.380 millones, 57% más que un año atrás. Luego, la reducción de los gastos de distribución le resultan claves para quedar con un operativo de $2.712 millones, 94% más que antes, que trepa a un after tax de $2.740 millones (104% más; en lo financiero pasa de resignar $54 millones a ganar ahora $28 millones). Queda así tras la mordida del fisco con un neto de $1.768.282.023, 103% más que lo logrado en 2016.
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