- ámbito
- Edición Impresa
“Amadeus”, con puesta vistosa pero ineficaz
• "Amadeus" de P. Shaffer. Int.: O. Martínez, R. De La Serna y elenco. Dir.: J. Daulte. Dis. Esc.: A. Negrín. Dis. Ilum.: A. Faura. Dis. Vest.: M. Zuccheri. (Metropolitan 1)
Rodrigo de la Serna, como Mozart, se luce en las escenas cómicas y Oscar Martínez, al menos en la función de estreno, se aferró al texto con un tono entre declamatorio y solemne. La puesta de Javier Daulte carece de dinamismo y no valoriza la música.
Su verdadero protagonista es Salieri, quien se debate entre unos celos diabólicos -por la genialidad de su competidor- y una rendida admiración ante su obra.
El músico italiano evoca los años en que desafió a Dios por haberse burlado de él al otorgarle al frívolo y vulgar Mozart el talento que a él mismo le fue negado pese a su devoción y disciplina. Retando a duelo al Todopoderoso, Salieri libera sus bajos instintos y se dedica a destruir la vida y la carrera de Mozart, mientras simula ayudarlo.
A diferencia de la versión que dirigió Cecilio Madanes en 1983 (de impronta operística y rica en peripecias), la puesta de Javier Daulte exhibe un estilo más despojado y abstracto (a excepción del elegante vestuario de época diseñado por Mini Zuccheri). En el escenario un sugerente esqueleto de madera evoca el interior de un piano. Es una atractiva instalación plástica que impone su presencia, pero que en muy pocos momentos se ve transfigurada por la acción.
Entran y salen telones, pianos y paredes, pero los actores deambulan en una especie de no lugar. Y hasta los cortesanos y sirvientes se mueven por el mismo andarivel, ignorando la rígida estratificación social del siglo XVIII. Tampoco la música ha sido valorizada. Siendo un punto clave del conflicto aquí funciona simplemente como efecto sonoro o como remate de algún parlamento de Salieri (actor y narrador de esta historia).
Pese a los cortes sufridos, la puesta carece de dinamismo y su falta de progresión dramática impide que el encuentro final entre un Mozart moribundo y alucinado y un Salieri fantasmal y amenazante, llegue a su clímax. Se supone que la escena evoca, entre otras cosas, la aparición de Il Commendatore (de la ópera mozartiana "Don Giovanni").
En la noche de estreno, Oscar Martínez se aferró al texto con un tono entre declamatorio y solemne, sin dar cauce a las angustias y ambigüedades de su personaje. El actor fue un excelente Mozart en la versión de Madanes y hace tres años descolló como el neurótico protagonista de "El descenso del Monte Morgan" de Arthur Miller. Tal vez necesite algo más de tiempo para apropiarse del maquiavélico Salieri.
Rodrigo de la Serna (Mozart) maneja con frescura y agilidad a ese joven bufonesco y ávido de sexo que derrocha impertinencias por saberse único. El actor se luce en las escenas cómicas, aun cuando aporrea el piano como Jerry Lee Lewis en "Great Balls of Fire". Del resto del elenco sólo cabe destacar a Jorge Priano (el Emperador), con una intervención breve pero eficaz.


Dejá tu comentario