Washington - El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que hasta 15.000 efectivos podrían ser desplegados en la frontera entre México y Estados Unidos para frenar el paso de varias caravanas de migrantes centroamericanos, mientras una nueva salió ayer desde El Salvador.
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"Con respecto a la caravana de migrantes, nuestros militares están desplegados. Tenemos 5.000 y vamos a ir hasta 10.000 o 15.000", declaró Trump desde los jardines de la Casa Blanca.
La gestión de la seguridad en la frontera sur en general no involucra a tropas en servicio activo y un contingente de 15.000 personas equivaldría a la movilización de Estados Unidos en Afganistán.
"Es un grupo de personas peligrosas", insistió el mandatario. "Si uno ve lo que pasó en México hace dos días, la rudeza de estas personas de la segunda caravana que se está formando, y también, francamente, de la primera. Y ahora tienen otra que se está formando en El Salvador", enumeró.
La primera caravana, compuesta por cerca de 3.500 personas pero que llegó a superar los 7.000 integrantes al inicio, avanza por el estado de Oaxaca, en el sur de México.
Un segundo grupo, conformado 2.000 migrantes camina actualmente por Chiapas, el estado mexicano que limita con Guatemala.
A esas dos caravanas se sumaron una marcha de salvadoreños que salió el domingo de su país y otros dos grupos que congregan cerca de 2.000 personas que partieron ayer de San Salvador.
"Aquí ya no hay esperanza, desde febrero quedé desempleado, y mi esposa desde mayo, por eso ambos decidimos migrar", contó Anthony Guevara.
Para la encargada de asuntos migratorios del Instituto de Derechos Humanos de Universidad Centroamericana (IDHUCA) de San Salvador, Karen Sánchez, el país está ante una "migración forzada" sin precedentes.
"Las personas no tienen más oportunidades de vivir con derecho a la seguridad, al trabajo, es decir, con el derecho a una vida digna", afirmó.
Ayer el Departamento de Seguridad Interior (DHS) estadounidense describió la situación actual como una "crisis sin precedentes".
Sin embargo, según sus propios datos, el número de inmigrantes ilegales interceptados en 2018 fue de 400.000, frente a una cifra de 1,6 millones de personas en el año 2000.
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