Amenaza china: si frenan compras habrá represalias

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Débora Giorgi respondió ayer a las críticas que el Gobierno chino formuló a «la política proteccionista que aplica la Argentina» y que afecta el ingreso de productos de ese país. La ministra de Industria aseguró que «no prohibimos las importaciones chinas, que siguen ingresando a nuestro país en forma de sana competencia», sino que hemos actuado contra la competencia desleal, en defensa de 600 mil trabajadores. Cada medida antidumping tiene como origen la prueba de un daño a la industria nacional».

El conflicto comenzó a subir de tono ayer luego de que el viceministro de Comercio de China, Jiang Yaoping, aseguró que no tiene más opción que considerar represalias comerciales contra la Argentina, a la que exigió cumplir normas de calidad para reanudar sus compras de aceite de soja. Las millonarias importaciones chinas de ese producto no serán normalizadas a menos que los exportadores de la Argentina «incrementen la calidad y seguridad del producto», aseguró.

A través de un comunicado, Giorgi resaltó ayer que «en todos los casos nos hemos sujetado a los procedimientos establecidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde hasta el momento no ha habido ninguna objeción formal por parte de China». Además, indicó que «es inexacto hablar de discriminación comercial por parte de la Argentina, si se tiene en cuenta que nuestro país tiene un volumen muy importante de intercambio comercial y además tenemos déficit comercial creciente con China».

Según la información oficial, el déficit comenzó en 2008 con u$s 700 millones, y el año pasado llegó a u$s 1.200 millones. Las manufacturas de origen agrícola y productos primarios explican el 70% de las exportaciones, mientras que la Argentina importa el 98,8% de manufacturas de origen industrial (textiles, plásticos, calzado, máquinas y aparatos). «China es un socio comercial muy importante de la Argentina y debe primar un respeto mutuo», destacó Giorgi.

Detalles

La funcionaria dio detalles sobre lo que sucedió y que desató el conflicto comercial. Explicó que la Argentina decretó una serie de medidas antidumping contra productos provenientes de China, «pero eso no quiere decir que no puedan ingresar a nuestro país. Sólo hemos aplicado valores mínimos de importación que indican el precio al que deben ingresar esos productos en condiciones de competencia leal», dijo.

La medida más importante, por el volumen de dinero que involucra, es la del calzado. Y en muchos casos, las medidas antidumping en vigencia contra China involucran a productos cuyo volumen y monto de importaciones no son de gran magnitud: vajillas, bicicletas, termos, encendedores de cocina, tubos de acero inoxidable, naipes, cubiertos de acero y hornos a microondas, entre otros.

Según el funcionario chino, su país estaba posicionado para trabajar junto a la Argentina, uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos, en el fortalecimiento de los lazos bilaterales. Pero en los primeros 90 días de 2010, la Argentina lanzó dos investigaciones por supuesto dumping en importaciones chinas. «El Gobierno chino espera que el Gobierno argentino tome en cuenta la importancia de los lazos comerciales bilaterales y tenga una aproximación más cautelosa al manejar asuntos comerciales», dijo.

China y la Argentina comparten muchos intereses en común y necesitan tratar el comercio bilateral con una mirada estratégica, dijo Jiang a Xinhua en una entrevista realizada el martes pero publicada el jueves.

En 2009, las autoridades argentinas lanzaron 18 investigaciones antidumping contra productos chinos, que representan el 64% de las medidas similares tomadas en toda Latinoamérica. Los casos de protección comercial presentados en la Argentina contra productos chinos se duplicaron cada año desde 2007 a 2009, mencionó el reporte.

Asimismo, el informe señaló que Jiang pidió a la Argentina cumplir con su promesa de tratar a China como una «economía de mercado», formulada por Néstor Kirchner en 2004. «En todos los casos de antidumping contra productos chinos en la Argentina, China no fue considerada como una economía de mercado. La Argentina usó productos de otros países como criterio de comparación», dijo Jiang.

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