Amenaza de empleados de subte: en 90 días, nuevo sindicato

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Para el sindicalismo ortodoxo y rebelde de la Argentina, puede ser la madre de todas las batallas. Los trabajadores del subte, encabezados por el autodenominado delegado Claudio Dellecarbonara, seguirán adelante con su intento de crear un gremio separado de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), y formar el primer sindicato de empleados de subtes del país. Aseguran, incluso, que en menos de 60 días la agrupación estará totalmente formada, y aventuran además que el Gobierno y Metrovías tendrán que llamarlos a ellos para negociar las próximas paritarias, en las que, además, pedirán un incremento de sueldos de más del 25%.

Así se lo comunicaron ayer Dellecarbonara y sus compañeros al resto de los trabajadores del subterráneo, al tener en la mano los resultados del plebiscitoque la semana pasada organizaron en algunas estaciones y que habría arrojado un resultado favorable en más de un 90% para la separación de este gremio de la UTA nacional. Los datos parten de un escrutinio provisorio de las líneas A, B, D y el Premetro, mientras que el viernes se conocerán los datos de las línea C y H.

  • Avances

    Ahora, los empleados del subterráneo avanzarán en establecer contactos con la conducción de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) de Hugo Yasky, para que sea esta agrupación la que avale la creación del nuevo gremio. Pero además, piensan recurrir a la Justicia para que avale su existencia, bajo el amparo del fallo de la Corte Suprema del año pasado, por el cual habilita la formación de sindicatos alternativos, en un intento por profundizar la democracia en la representación de los trabajadores.

    Los empleados de los subtes se rebelan así a la decisión del Gobierno nacional de no tomar como válido el plebiscito de la semana pasada. El martes, a horas de haber llegado a Buenos Aires desde Madrid, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, había aclarado la posición oficial al asegurar que esta elección sectorial, «no tiene ninguna chance de prosperar y de ser tomada como válida» ya que no se ajusta a las normas de representación gremial vigente. Dijo además que este tipo de «democracia ateniense» no tiene vigencia jurídica, más allá de «su creatividad», y que no serán citados como referentes válidos para las próximas paritarias a los delegados de los subterráneos por fuera de la UTA. Ayer fue, en su regreso de Madrid, Hugo Moyano el que se refirió sobre el tema y dijo, como responsable de la CGT y con ironía que no entiende «por qué los trabajadores del subte se quieren ir de la UTA», gremio que maneja históricamente Roberto Fernández, uno de los más antiguos aliados que el camionero tiene para manejar el movimiento sindical argentino.

    Cerradas ambas vías, la del Ministerio de Trabajo y la de la CGT a partir de, tal como adelantó este diario, una promesa formal del Gobierno argentino a Moyano en Madrid, a los empleados del subte le quedaría la vía jurídica para avanzar en su aval institucional. Para esto, ya estaría avanzando la presentación judicial de los secesionistas.

    La eventualidad de la legalización del plebiscito en los subtes por parte del Poder Judicial sería el comienzo de una verdadera pesadilla para los gremios cegetistas. Generaría, reconocen dentro del Gobierno, una catarata de reclamos en sectores clave que provocarían cismas irreductibles en aliados de oro de Moyano. Los primeros en avanzar con estas posturas rebeldes serían los trabajadores del Banco Nación, que buscan su separación de La Bancaria de Juan José Zanola; algunos sectores de alimentos (Terrabusi, Nabisco), que quieren desprenderse del sindicato del histórico Rodolfo Daer; trabajadores de Renault, disconformes con SMATA; y varios grupos autopartistas y metalúrgicos dispuestos a enfrentarse contra José Rodríguez y Antonio Caló.

    Si avanzaran todos estos proyectos, Hugo Moyano estaría buscando en los próximos días algún tipo de cruce con el responsable máximo de la CTA, el maestro Hugo Yasky, para intentar encauzar la rebeldía. Suponen cerca del camionero que Yasky tampoco comparte la idea de una atomización sindical generalizada ( fundamentalmente encabezada por sectores de izquierda que no comulgan con el docente) y que estaría dispuesto a negociar con la CGT algún tipo de freno al proceso. Por ahora, Yasky se mantiene prescindente del conflicto. Así, los trabajadores del subte se apoyan por ahora en legisladores opositores, como el ex ARI Eduardo Macaluse, o neoopositores, como Victoria Donda.
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