Brasilia - El Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) ya advirtió que el dinero negro que financió numerosas campañas electorales pudo haber ocultado dinero desviado de Petrobras y de la obra pública. Frente a eso, algunos parlamentarios pergeñan una reforma política que incluya una suerte de "amnistía" para delitos de la llamada "caja dos", para lo que se amparan en que esa práctica tiene un arraigo "cultural" y que no necesariamente involucra sobornos, argumento que generó una fuerte ola de indignación popular.
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Aún sin saber cómo afectará este escándalo a su Gobierno, el presidente Michel Temer se reunió hoy con los presidentes de las cámaras legislativas y de la justicia electoral para discutir detalles de esa reforma política.
Tras el encuentro, divulgó un comunicado en el que prometió que el debate sobre la reforma política "no busca borrar el pasado", en alusión a la corrupción electoral, sino "atender mejor los designios de la democracia y las expectativas del pueblo". El desenlace es todavía un misterio y las versiones están a la orden del día.
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