29 de julio 2009 - 00:00

Angustiado por su aliado clave, Sarney, Lula alerta que se derrumba el Senado

Sirven agua al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en ocasión de un acuerdo con Paraguay, la semana pasada.
Sirven agua al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en ocasión de un acuerdo con Paraguay, la semana pasada.
 Brasilia - Sin lograr sacar del ojo de tormenta a su aliado José Sarney, el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó ayer que la crisis en el Senado -presidido por el veterano político de centro- adquirió una gravedad que amenaza con «matar» a esa institución.

Lula no logra siquiera dominar a su propia tropa. La bancada del Partido de los Trabajadores (PT) se sumó a la exigencia de que renuncie Sarney, salpicado por una avalancha de denuncias e indicios en su contra. El problema del presidente es que una eventual caída de Sarney podría complicar severamente la gobernabilidad del país en el último tramo de su mandato.

«El Senado tiene madurez para resolver sus problemas, pero no se puede dejar» que la situación «se estire, estire, estire», alertó el presidente, quien tiempo atrás había pronosticado que la crisis del Congreso se resolvería sin sobresaltos.

Advirtió también que «no es posible que la institución siga sufriendo desgaste, porque eso mata a la gente y mata a la institución». Lula declaró que cuando concluya el receso parlamentario, la semana próxima, los senadores «tienen que reunirse y decir qué es lo que quieren, porque no es posible permitir este desgaste».

Los medios locales publicaron noticias que relacionan a Sarney con la creación de una cuenta secreta del Senado con millones de dólares, nepotismo y la sanción de más de 500 «actos secretos», medidas administrativas no publicadas, a través de las cuales benefició a allegados políticos y familiares.

La onda expansiva de la crisis también sacudió las relaciones entre Lula y su agrupación. El senador Flavio Arns ratificó ayer que el bloque oficialista defiende la salida de Sarney de su cargo. «La posición de la bancada de senadores del PT es completamente divergente de la posición del Poder Ejecutivo; estamos sintonizados con lo que exige la sociedad, que es transparencia en la política y un Senado nuevo, revitalizado», puntualizó Arns.

Las declaraciones del legislador no dejaron dudas de cuán profunda es la discrepancia con el presidente. Mucho más si se toma en cuenta que hace dos semanas Lula convocó a los miembros del bloque petista para instarlos a respaldar a Sarney, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado y pilar de su Gobierno.

Para Lula, la continuidad de Sarney al frente del Senado refuerza la coalición de gobierno entre PT y PMDB, que a su entender garantiza la estabilidad de la actual administración.

Además, según Lula, esa coalición es imprescindible para sustentar en 2010 la candidatura presidencial de la ministra de la Casa Civil, Dilma Rousseff, del PT.

Al mismo tiempo, el senador Sergio Guerra, presidente del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), lamentó ayer que Lula se «obstine» en respaldar a Sarney.

Sarney fue acusado, entre otras cosas, por el nombramiento en el Senado del novio de su nieta. La semana pasada, la prensa divulgó un audio en que Sarney conversa sobre el hecho con un familiar, lo cual reavivó la crisis en el Senado.

El Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, principal oposición) analiza presentar una denuncia contra Sarney por quiebra del decoro parlamentario, un transgresión a las normas que se sanciona hasta con el desafuero.

Agencia ANSA

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