Los jóvenes intérpretes de «Anoche» ponen la intencionalidad y la buena danza necesarias para reproducir lo que ocurre en una típica milonga porteña.
«Anoche». Coreog. y dir.: L. Falcoff y C. Villamil. Ilum.: M. Perel. Banda sonora: J. Abinet y A. Fuertes. Vest.: M. Zuccheri (Teatro El Cubo; los martes).
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La intención declarada de «Anoche» (una obra coreográfica de 2007 reestrenada con algunos cambios visuales y dancísticos) es reproducir lo que ocurre en una típica milonga porteña. Ciertos indicios permiten ubicar esta milonga en un barrio de clase media, y los participantes son jóvenes en plan de diversión o de acople. En el transcurso de la noche las parejas se buscan, se integran o se rechazan a medida que el musicalizador estructura una variada selección de tangos y milongas, cantados o puramente instrumentales. A modo de cuñas, asimismo se incluyen declaraciones y testimonios grabados de la legendaria María Nieves, que expresan sus sentimientos con respecto al baile social.
En «Anoche» hay un crecimiento temporal, en el que los intentos de acercamiento entre los participantes (seis en total) van subiendo en intensidad hasta la conformación de parejas casi estables (en una milonga nunca se sabe hasta cuándo durarán). Hay también un sondeo en las armas puestas en juego por los participantes: el flirteo, las miradas insinuantes, el cabeceo, la búsqueda de intereses similares, la atracción sexual, un beso furtivo de los participantes masculinos, etcétera.
Todos los jóvenes intérpretes (Angie González, Artemisa Pájaro, Camila Villamil, Yamila Stein, Julio Bassan, Lautaro Peyré y Daniel Sansotta) ponen intencionalidad y buena danza desde el punto exclusivamente técnico, para que el show llegue a buen término y que, además, se insinúe una reflexión acerca de los comportamientos humanos en un microcosmos como el de las milongas.
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