El ex ministro de Economía José Luis Machinea indicó que «la crisis europea no sólo no se resolverá pronto, sino que se agudizará si Alemania continúa con su política de ajuste».
«Hace un tiempo éramos todos Keynes, ahora vamos a terminar con el déficit fiscal en todo el mundo, salvo en Estados Unidos», dijo ayer José Luis Machinea respecto de las recetas europeas para paliar la crisis. El ex ministro de Economía participó de un debate organizado por el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) sobre el comercio entre América Latina y la Unión Europea. En esta instancia también expusieron Osvaldo Rosales, economista de la CEPAL; Enrique Mantilla, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA); Raúl Ochoa, profesor de la universidad nacional Tres de Febrero; y Alan Fairlie Reinoso, catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad Católica de Perú. El autor del fracasado «blindaje» de fines de 2000 también explicó que «es difícil pedirle a Grecia que aumente el déficit» para reactivar su economía «cuando nadie le presta». «Yo tengo algo de experiencia en eso», bromeó en referencia a su paso por el Gobierno de Fernando de la Rúa.
A continuación, los conceptos más salientes:
Es muy difícil que Grecia salga de la crisis si no reestructura su deuda. Hoy tiene una deuda que va en el 150% del PBI. Es muy difícil de sostener. Los mercados no prestan más. Ahora todos ajustan. Los alemanes también se anotaron. El problema es cuál será el impacto de esto en el mundo. ¿Qué pasa si los alemanes, que tienen superávit en cuenta corriente, ajustan? Se espera que sean ellos los que gasten. ¿A quién le van a vender Grecia y España? ¿Cómo se van a recuperar?
La crisis no se arregla en los próximos seis meses. Esto es serio y será peor si los alemanes siguen haciendo lo mismo. Esto va a afectar la recuperación mundial. No es el momento de ahorrar mucho. Si Alemania quiere hacer lo mismo que China, el desequilibrio global no se va a arreglar. Tampoco se me ocurre una salida del euro como solución.
Hoy la situación es compleja. El 23% de los activos de los bancos franceses y el 21% de los activos de los alemanes están en países del sur de Europa, complicados con una inflación anual del 3%. Para distinguir, el problema de Grecia pudo ser fiscal, pero España hizo todos los deberes. Recién ahora tuvo que salir el sector público a rescatar al sector privado.
Hace un tiempo éramos todos Keynes. Ahora vamos a terminar con el déficit fiscal en todo el mundo, salvo en Estados Unidos, poniendo en riesgo la recuperación mundial. El riesgo que plantea la crisis europea es que la atención de ese continente quede centrada en la coyuntura.
De repente, los problemas estructurales dieron paso a problemas de índole latinoamericana: que si se devalúa, que si hay ajuste fiscal, etcétera. Hoy la economía mundial crece al 4% anual, los emergentes al 6% y los desarrollados alrededor del 2,4%. Sólo 15 países bajarán su producto.
A su vez, en América Latina se vive un riesgo de primarización de la región, diferente al que había hace 60 años. Hoy el desarrollo está en la tecnología y no en la manufactura. Por eso necesitamos políticas públicas o si no vamos a ver pasar el tren una vez más.
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