El sueño de la época dorada

Edición Impresa

Naturalmente cualquier ejercicio de balance, ya sea en el ámbito de lo profesional, lo laboral e incluso en lo personal requiere de un marco contextual. Sin dudas conocer el punto de partida, las variables de ese contexto y el alcance de las metas propuestas es indispensable para que el balance sea lo más justo posible, ecuánime y analíticamente funcional para obtener conclusiones certeras. Luego de un 2021 caracterizado por la aparición en el mercado de distintas plataformas de streaming, prevemos un 2022 muy auspicioso en términos de crecimiento de suscripciones de usuarios. Las dimensiones del mercado en la región así lo indican.

Pero los balances, especialmente sobre un sector de la economía determinado, deberían abarcar periodos de tiempo largos. Por tal motivo, para poder analizar el año que pasó, y hacer proyecciones para 2022, voy a ir apenas unos años atrás, donde creo que podríamos tener nuestro punto de partida, hacer un corte en el tiempo y observar esos cambios con perspectiva.

Desde hace algunos años, la industria del entretenimiento está inmersa en un acelerado proceso de transformación, caracterizado por un aumento sostenido del consumo de contenidos audiovisuales. Paralelamente se fue dando un proceso de multiplicación de terminales a través de las cuales las audiencias acceden a estos contenidos.

Este crecimiento fue tal que, en la actualidad ya no se puede pensar en un dispositivo por hogar, sino que hay uno, o más, por cada persona. Con lo cual el tiempo de pantalla de las personas, por un lado, aumentó, y por el otro, se atomizó. La consolidación de este esquema se terminó de acelerar con la pandemia. Las personas pasaron a estar más tiempo en sus hogares y eso impulsó aún más la demanda de contenidos y el tiempo que estaban con sus dispositivos. Este fenómeno terminó por ubicar en un lugar privilegiado, por un lado, a las audiencias; y por otro, a los contenidos, que pasaron a ser el resultado final de una cadena de valor en la que la innovación, la calidad, la originalidad, los talentos delante y detrás de cámara, entre muchas otras tantas cualidades, las compañías deben asegurar para lograr seducir a las audiencias. Sin dudas, todo este proceso de transformación obligó a las compañías a acelerar muchos procesos que venían sucediendo o a crear nuevos.

En nuestro caso, lanzamos Pluto TV el año pasado que logró posicionarse como la plataforma líder de TV por streaming gratis y este año lanzamos Paramount+ como plataforma de streaming premium. Los resultados son excelentes hasta ahora, superando nuestras expectativas y estimaciones, y proyectamos para 2022, mayor crecimiento. A la vez, y especialmente en estos dos últimos años, las otras plataformas, las más conocidas por todos, como la televisión, la radio, el cine y las experiencias en vivo, por ejemplo, han recobrado un lugar central en el ecosistema del entretenimiento y la información, echando por tierra los augurios pesimistas o apocalípticos de hace un tiempo. Tal es el caso de nuestra señal de TV abierta, Telefe, que ha cosechado en estos últimos años resultados históricos en términos de share de audiencias, consolidándose como líder indiscutido.

Y como derivación natural, la consolidación de todas las plataformas en un ecosistema que ofrece a las audiencias el mejor contenido dónde, cómo y cuándo desee disfrutarlo. El objetivo es generar distintos espacios para que el contenido esté presente. Cada vez más encontramos nuevos lugares para llegar a las audiencias y de eso se trata, generar un sistema virtuoso, un verdadero ecosistema donde audiencias, contenidos y clientes se conectan.

Claro que falta mucho por hacer, especialmente en temas regulatorios para impulsar a la producción de la industria y ser grandes exportadores de contenido, como lo hemos sido décadas atrás y como ha pasado incluso en otros países de la región como Colombia y Uruguay. Pero en ese sentido somos optimistas y continuaremos trabajando por el crecimiento de este sector en nuestro país.

El 2020 nos puso delante de enormes desafíos que hemos logrado sortear con innovación, creatividad, resiliencia, colaboración y trabajo en equipo. Adaptando y trasformando todas nuestras operaciones, todas nuestras metodologías de trabajo; y más allá de nuestras propias creencias, logramos salir adelante. Fue en estos años que hemos hecho lema aquella frase de que “lo único constante es el cambio”. En nuestra industria, como señalaba antes, estamos en un permanente proceso de cambio. Y por tal motivo, “no es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente… Es aquel que es más adaptable al cambio” afirmó hace más de 100 años Charles Darwin. Esta idea, en la industria del entretenimiento, hoy está más vigente que nunca.

Temas

Dejá tu comentario