Dice tener bonos impagos emitidos entre 1992 y 1993. Para la Argentina la Justicia rechazará el reclamo y obligará al fondo a negociar al despacho de Daniel Pollack.
Uno de los últimos fondos buitre que aún no había aparecido en público para negociar con la Argentina se presentó ayer ante el poder judicial de los Estados Unidos, para cobrar una deuda de u$s65 millones, sin reconocer el acuerdo firmado en abril pasado entre el país y los acreedores. Se trata del fondo Brainbridge, representado por el abogado Anthony Constantini, de la firma Duane Morris con sede en Bahamas, quienes no formaban tampoco parte del elenco oficial de holdouts que se presentaron originalmente ante el juez de primera instancia de Nueva York, como tampoco figuraban en el listado de los "mee too". Según la presentación de hoy, serían acreedores con bonos anteriores al default de 2001, alegando tener títulos impagos emitidos entre 1992 y 1993, obviamente durante el Gobierno de Carlos Menem. El fondo reclamó la cláusula de "tratamiento igualitario", con el resto de los acreedores que ya cobraron y alega falta de voluntad negociadora con la Argentina. Esto, pese a que en ningún momento el fondo solicitó turno con el "special master", Daniel Pollack, el hombre que tiene la llave para discutir el acuerdo con el país y tramitar el pago al contado. La cláusula alegada por la organización fue la que llevó al juez Thomas Griesa a bloquear los pagos de deuda reestructurada hasta tanto la Argentina accediera a saldar las obligaciones con los fondos buitre encabezados por Paul Singer.
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En las 46 páginas del escrito se presentaron ante la Justicia federal de Nueva York, que deberá determinar si la causa recae en el juzgado de Thomas Griesa o de Gabriel Gorenstein. En teoría debería ser el primero quien tome el caso, ya que históricamente fue quién llevó la causa del "juicio del siglo", la que aún no está cerrada. De hecho, el próximo viernes habrá una nueva jornada del caso, ya que Griesa abrirá su despacho para una audiencia donde se determinará cuál debe ser el cálculo exacto que se deberá tener en cuenta entra las partes para liquidar los honorarios de los abogados que intervinieron en el juicio. Desde Buenos Aires se especulaba ayer con que la presentación del nuevo fondo no debería tener mayores implicancias, y que el juez de Nueva York que termine resolviendo el caso debería reconocer el acuerdo global y obligar a Bainbridge a llamar a Pollack y pedir audiencia privada con algún representante de la Argentina para gestionar el pago. Más teniendo en cuenta que el 18 de octubre, la Cámara de Apelaciones de Nueva York rechazó la presentación que había hecho el bonista Mohammad Ladjevardian, que reclamaba que se diera de baja la negociación con los principales fondos buitre. Para la Argentina ese día terminó formalmente el juicio, al dársele la razón al país. De acuerdo con estimaciones que se manejan en el mercado financiero existirían entre 1.000 y 1.500 millones de bonos en cesación de pagos.
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