10 de junio 2009 - 00:00

Aprobó créditos por u$s 3.300 M hasta 2012

Carlos Fernández
Carlos Fernández
El Banco Mundial aprobó un nuevo programa crediticio de largo plazo con la Argentina. Se comprometió a prestar u$s 3.300 millones durante los próximos tres años. Este apoyo financiero, sin embargo, llegó acompañado de duras críticas y sugerencias al Gobierno.

El monto es significativo, aunque bastante inferior a los u$s 5.000 millones que solicitaba la presidente Cristina de Kirchner. Alcanzará a duras penas para compensar lo que la Argentina debe aplicar para cancelar las deudas contraídas con el organismo en este período.

El anuncio fue realizado ayer por el directorio del organismo en Washington. Además, se aprobaron dos créditos que ya había comprometido hace tiempo: u$s 840 millones para la limpieza de la cuenca Riachuelo-Matanza (ver Ámbito Nacional) y otros u$s 450 millones para apoyar planes sociales y financiar el pago de asignaciones familiares. De todo lo aprobado por el organismo, sólo este último préstamo sería desembolsado en las próximas semanas.

La Estrategia de Alianza con el País 2010-2012 (EAP), tal el nombre del nuevo programa de financiamiento, apunta a tres áreas clave, según detalló el propio organismo:

Crecimiento sostenido con equidad.

Inclusión social.

Mejoras en la eficiencia de la gestión de Gobierno.


En las 176 páginas del documento presentado por el BM en el que se presenta la nueva estrategia de asistencia al país, se hace alusión a la necesidad de preservar a los sectores más desprotegidos de la sociedad de la crisis internacional.

Estimación

La estimación que realiza el Banco Mundial respecto del financiamiento bruto que recibirá la Argentina de parte de los organismos multilaterales no es muy optimista: estima que en total ingresarán «entre u$s 1.000 y u$s 1.800 millones».

Esta cifra ni siquiera alcanza para equiparar los vencimientos que se presentan tanto con el Banco Mundial como con el BID. En este último caso, la negociación de otro paquete financiero de mediano plazo no se cierra por la necesidad de la institución de conseguir capital fresco que deberían aportar los países miembros.

Aunque no trascendió el costo que tendrán los créditos, se estima que en la mayor parte de los casos no superará el 4% anual en dólares. Se trata de un gran contraste en relación con lo que el mercado exigiría si la Argentina saliera a buscar fondos frescos (más del 30% anual).

Las repercusiones se hicieron sentir rápidamente en la Argentina. Tras reunirse en Olivos con la Presidente, el ministro de Economía, Carlos Fernández, consideró una «señal de confianza» hacia el país el préstamo.

En ese sentido, el funcionario consideró «fundamental que los organismos multilaterales adopten una posición más agresiva con los países emergentes para ayudar a financiar las políticas contracíclicas» en medio de la crisis internacional. No hizo alusión, sin embargo, a la postura del Banco Mundial respecto de la necesidad de mejorar el INDEC o el peligro para el Estado de Derecho de una mayor injerencia del Estado en la economía.

«Estas operaciones permiten apuntalar las políticas contracíclicas que lleva adelante nuestro Gobierno para mitigar el impacto de la crisis internacional», agregó el ministro al presentar oficialmente en la residencia de Olivos el crédito otorgado por el Banco Mundial.

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