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Apuestan a los casinos para reactivar
Atlantic City, que solía tener los únicos casinos en la densamente poblada costa este en Estados Unidos, está perdiendo tanta participación del negocio frente a sus rivales que el gobernador de Nueva Jersey, estado donde se encuentra la ciudad, impulsa un plan para que el Gobierno estatal se haga cargo de la alicaída área de apuestas. Pensilvania, el vecino de Nueva Jersey que está aprovechando el éxito de los nuevos salones con máquinas tragamonedas, está sufriendo un declive en la recaudación de impuestos de casinos abiertos hace más de dos años, según la analista Lucy Dadayan del Instituto Rockefeller de Gobierno. Y Nevada, pionero de las apuestas legalizadas en Estados Unidos y sede de Las Vegas, tiene la mayor brecha de todos los estados entre gastos e ingresos como porcentaje de su presupuesto, según el Centro de Prioridades de Presupuesto y Política. Los grandes casinos de Las Vegas y otros mercados estadounidenses administrados por corporaciones de entretenimiento fuertemente endeudadas están siendo declarados en cesación de pagos y agravando la altísima tasa de desempleo de Nevada, que es de un 14,2%, la peor del país.
Un reciente informe de la calificadora Moodys señala que la industria de casinos nunca había soportado un golpe tan severo como el de los últimos tres años y que un retorno completo de los apostadores a las máquinas tragamonedas era imposible de pronosticar. Pero las apuestas, sean las realizadas en nuevos casinos pistas de carreras modificadas o con aparatos de video, son el centro de atención en el noreste estadounidense y en otros estados como una posible vía para reemplazar los ingresos estatales perdidos por causa del alto desempleo, los menguados impuestos a las ventas de propiedades y a los consumidores. Los defensores de los casinos destacan que crean empleos y pagan impuestos. «Lo que estamos viendo es un punto de inflexión. Hasta hace dos o tres años, había renuencia en algunos estados por los costos sociales que implica expandir las apuestas. Ese ya no es el caso», dijo el profesor de economía Bill Eadington de la Universidad de Nevada en Reno. Los líderes políticos de Massachusetts acordaron aprobar el funcionamiento de casinos en el estado, pero no logran un acuerdo para autorizar máquinas tragamonedas en hipódromos. Pensilvania autorizó en julio colocar juegos de mesa en salas de tragamonedas, que le han entregado u$s 1.200 millones en impuestos al Estado en el año terminado a junio. En Maryland, se colocaron esta semana máquinas tragamonedas y se abrirá en los próximos meses el primer casino del estado. Ohio recientemente abrió la puerta a los casinos, mientras que los votantes en Maine decidirán en noviembre en un referendo si permiten las apuestas.
En conjunto, al menos media docena de estados han considerado expandir el juego en los últimos dos años, aún cuando los ingresos de estados y de gobiernos locales por las apuestas cayeron un 2,9% en el año fiscal 2009, según la sede del Rockefeller Institute en Albany, Nueva York.
Agencia Reuters

