11 de mayo 2009 - 00:00

Apuntan ya sobre Kirchner

El desembarco de Néstor Kirchner en la Cámara de Diputados puso en alerta a todos los bloques opositores. El ex presidente confirmó que asumirá su banca aun antes de tener la certeza de presentarse como candidato, y desde la UCR, la Coalición Cívica y el macrismo ya advirtieron que se opondrán a que el jefe del PJ sea designado presidente de la Cámara baja.

En el kirchnerismo confían aún en que la dupla Kirchner-Daniel Scioli se imponga, aunque sea por el mínimo margen, en la provincia de Buenos Aires, principal distrito electoral del país. Sin embargo, en la quinta de Olivos, con encuestas en mano, ya comenzaron a calcular cuántas bancas podría perder el oficialista Frente para la Victoria después de las elecciones legislativas del 28 de junio.

El daño que estima el kirchnerismo, traducido a número de bancas, oscila entre las 18 y las 23 bajas. Ese número, en principio irreversible más allá de un triunfo bonaerense, dejaría al oficialismo con un bloque de entre 93 y 98 diputados propios, sin contar aliados. Sobre la base de ese cálculo, el PJ seguirá siendo el bloque mayoritario dentro de la Cámara de Diputados, aun por encima de la UCR, la Coalición Cívica, el PRO y el peronismo disidente.

El principal desafío que entonces se abre para el oficialismo ante la nueva conformación de la Cámara, que debutará el próximo 10 de diciembre, es poder retener la presidencia del cuerpo para Néstor Kirchner. Ese cargo, por uso y costumbre legislativa, le correspondió siempre a la provincia de Buenos Aires. El rito se vio alterado sólo con el porteño Rafael Pascual, titular de la Cámara baja durante la presidencia de Fernando de la Rúa, y desde 2007 con el kirchnerista jujeño Eduardo Fellner.

«Para que Kirchner sea consagrado presidente de la Cámara, el oficialismo deberá retener la mayoría, y es difícil que eso ocurra», vaticinó el macrista Esteban Bullrich. Aunque el PJ siga siendo el bloque más numeroso, la oposición advirtió que necesitará al menos 129 diputados, es decir, la mitad más uno, para designar a Kirchner titular de la Cámara de Diputados y colocarlo así en la línea sucesoria del poder detrás del vicepresidente Julio Cobos y del presidente provisional del Senado, el peronista José Pampuro.

De acuerdo con el cálculo de bajas que el mismo Gobierno realiza por estos días, con un bloque propio de entre 93 y 98 diputados, el kirchnerismo necesitará el apoyo de unos 30 aliados para confirmar al esposo de Cristina de Kirchner como titular del cuerpo. De lo contrario, debería resignarse a ejercer como jefe de la bancada oficialista, cargo que ya ocupa de facto en el plano político.

Pero el recinto donde Kirchner ocupará una banca será distinto del de hace dos años. Actualmente, el oficialismo necesita de sus nueve aliados del ARI rebelde de Eduardo Macaluse, otros tantos de la Concertación Plural de Silvia Vázquez y otro puñado de legisladores provinciales para poder imponer su voluntad política en el momento de las votaciones. Leyes delicadas como las retenciones móviles y el adelantamiento electoral se aprobaron gracias al apoyo de bloques de diputados no kirchneristas que en junio no renovarán su mandato.

De sus 116 diputados, el FpV-PJ pone en juego 51 bancas. El radicalismo cuenta con 40 diputados propios y arriesga 20, mientras que la Coalición Cívica, con 13 legisladores, y el PRO, con 11, ponen en juego seis y cuatro bancas respectivamente. Por ahora, el kirchnerismo hace cálculos y ya ubica a José María Díaz Bancalari como jefe de bloque durante la transición legislativa. Aunque se vote el 28 de junio, los nuevos legisladores asumirán recién el 10 de diciembre. Hasta el día de los comicios, el Congreso permanecerá clausurado.

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