Legisladores se reunieron con el buró nacional. Bronca por exigencias de Casa Rosada a gobernadores. Cumbre de Gualeguaychú y de La Plata ratificaron la obligación de mantener bancas en el Congreso.
Sin choque. El presidente de la UCR, José Corral, tras la cumbre “sin tensiones” con legisladores por las listas para las PASO de agosto próximo.
Legisladores del radicalismo se reunieron ayer con el buró nacional para hacer catarsis por el armado de listas en el oficialismo: en una cumbre sin demasiadas tensiones, el nervio del convite pasó por el riesgo concreto de perder la mayoría del interbloque Cambiemos en Diputados, ya que el PRO conseguiría mayores bancas que el centenario partido.
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El objetivo encubierto que empuja Casa Rosada choca con las declaraciones que realizó la UCR en Gualeguaychú (2015), en La Plata (2017), donde el partido ratificó la necesidad de mantener como piso las actuales bancas que tiene el Congreso.
"Acá la cuestión principal no pasa por cargos, que es lo que el PRO dice. Guste o no, nosotros aportamos el territorio en 2015 y pusimos la cara en municipios y provincias desde que arrancó la gestión de Mauricio Macri. Resulta que ahora no nos quedamos sólo con menos lugares en las listas, sino que los gobernadores nuestros (Alfredo Cornejo, en Mendoza; Gerado Morales, en Jujuy) tienen que ceder un lugar, cuando se dijo que las nóminas corrían a cuenta de cada mandatario", señaló un legislador a Ámbito Financiero al término del encuentro.
El titular de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia, aseguró tras la cumbre que "el consenso generalizado en la reunión fue reclamar que la UCR no sea un socio minoritario, sino que tenga una mayor participación en las listas y que no haya ningún candidato que sea vetado ni propuesto por otras fuerzas políticas".
Sappia además dejó en claro que "si bien el partido quiere que Cambiemos se afiance y haya consensos en las listas", deberán realizar "las elecciones Primarias, como lo establece la ley". El llamado de atención apuntó a Córdoba, donde el PRO se empecinó en dejar de lado al actual diputado Diego Mestre, titular de la estratégica comisión de Justicia.
Por su parte, el presidente de la UCR e intendente de Santa Fe, José Corral, explicó tras el encuentro que "se hizo un repaso de la situación en el todo el país" y que las "negociaciones se mantendrán y se multiplicarán hasta el mismo 24 de junio" para conseguir "los consensos en todos las provincias".
Más allá de las quejas que la UCR pueda trasladar al PRO, lo cierto es que el tiempo es un factor que le juega en contra al centenario partido, que desde la temporada estival olfateó la picardía PRO de cargar las listas de diputados. El problema de dejar de ser la bancada más numerosa del oficialismo es que la fuerza que comanda Macri estará en condiciones de solicitar la presidencia del interbloque, hoy en manos del experimentado radical Mario Negri.
La cumbre de ayer surgió el martes pasado tras un pedido de los diputados de la UCR al buró nacional. El encuentro en el bloque ese día se estiró por la furia de algunos legisladores y la bancada evitó juntarse con la del PRO, que recibía en ese momento al ministro de Producción, Francisco Cabrera, por el proyecto de "compre argentino".
Durante el convite de ayer, pese a la tensión previa y a la bronca que emanarán algunos radicales hasta el cierre de listas -si es que se cumple la regla de "no internas" que dio Macri-, la mayoría de expositores evitó cruzar con exageración a su socio.
Uno de los que más habló fue el diputado nacional por Buenos Aires Ricardo Alfonsín. "Al radicalismo se le tienen que respetar los lugares que le corresponden, y a los candidatos radicales los tiene que elegir la UCR y no el Gobierno", expresó. En frente tiene la imagen positiva, la gestión y la lapicera de María Eugenia Vidal.
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