6 de septiembre 2011 - 00:00

Argentina pisa más firme en Venecia

El cineasta Mauro Andrizzi y parte del elenco de «Accidentes gloriosos» en el Festival Internacional de Venecia.
El cineasta Mauro Andrizzi y parte del elenco de «Accidentes gloriosos» en el Festival Internacional de Venecia.
Venecia - El cine argentino, prácticamente olvidado por el festival de Venecia en las últimas ediciones, recobró una parte de su presencia a partir de este año, aunque en secciones paralelas. Pero no sólo el cine de directores argentinos sino también temas argentinos: ayer, por caso, se recordó el nunca reconocido Mundial de fútbol de 1942, un torneo disputado en la Patagonia en plena Segunda Guerra Mundial que nunca fue aprobado oficialmente por la FIFA.

Este campeonato, que forma parte ya de la leyenda del fútbol, es protagonista del documental ítalo-argentino «El mundial olvidado», dirigido por los italianos Lorenzo Garzella y Filippo Marcelloni y que fue presentado dentro de la sección paralela de la «Jornadas de Autor» del Festival de Venecia. El film, en el que participa con su testimonio el ex director técnico del Real Madrid, el argentino Jorge Valdano, y el brasileño Joao Havelange, ex presidente de la FIFA, fue filmado íntegramente en la Argentina y retoma el hallazgo en el Chocón de un esqueleto humano junto a una cámara de vídeo.

Los restos hallados pertenecían a Guillermo Sandrini, encargado de filmar el Mundial de la Patagonia, y su cámara contenía un rollo de película clave para resolver la incógnita del resultado final de este campeonato del mundo, en el que participaron doce equipos formados por futbolistas profesionales y aficionados. Oficialmente ese Mundial nunca fue reconocido por la FIFA, pues el máximo organismo del fútbol decidió tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 que, tras el campeonato celebrado en Francia un año antes y que ganó Italia, no se celebraría ningún otro hasta que el conflicto bélico no terminara, cancelando el de 1942 y 1946.

El documental pone de relieve cómo el aristócrata Vladimir Otz, un mecenas de origen balcánico que emigró a la Argentina en los años 30, dispuso la celebración del Mundial en la Patagonia, con la participación incluida de un equipo que representaba a la Alemania nazi de Adolf Hitler.

Precisamente el film trata de dilucidar si esa Alemania o el equipo mapuche fue el vencedor del torneo, pues justo durante la disputa de la final, una tromba de agua provocó la ruptura de un dique que anegó el estadio donde se había disputado el partido e hizo desaparecer la cinta que mostraba el resultado de ese último partido del Mundial de 1942.

Sacando a la luz esas imágenes, los directores pretenden que nunca más quede en el olvido ya no solo la celebración de este torneo, sino tampoco el nombre de su vencedor, un equipo mapuche que consiguió recoger el trofeo instantes antes de que el agua arrasara con todo.

Por su parte, el cineasta Mauro Andrizzi presentó también ayer su último film, «Accidentes gloriosos», dirigido a cuatro manos con el sueco Marcus Lindeen. El film participa en la Mostra dentro de la sección Horizontes. «Accidentes gloriosos» ofrece 60 minutos de narración a través de una voz en «off» que repasa las oníricas historias de varios personajes que muestran sus obsesiones, sus perversiones y sus instintos sexuales.

Este año la Argentina estará presente con 8 films: en la Sección Oficial, fuera de competencia, se verá «¡Vivan las antípodas!», de Viktor Kossakovsky, en coproducción con Alemania, Chile, Rusia y Holanda, más «Accidentes gloriosos» y «Nocturnos», de Edgardo Cozarinsky, en la sección Horizontes. En la Semana de la Crítica se proyectará «El campo», de Hernán Belón, y en las Jornadas de Autores, «Otros silencios», de Santiago Amigorena, en coproducción con Francia y Canadá,

«Tierra sublevada - Oro negro», de Fernando «Pino» Solanas, la mencionada «El mundial olvidado», de Filippo Macelloni y Lorenzo Garzella, con Italia, e «Historias que sólo existen cuando las recuerdas», de Julia Murat, con Brasil y Francia.

«Accidentes gloriosos», consta de nueve historias de muerte y transformación, que Andrizzi y Lindeen realizaron por encargo del Dox-Lab, un festival que se celebra en noviembre en Copenhague y que desde 2009 propone a diez cineastas de América latina, Asia y Medio Oriente colaborar con colegas europeos para películas a realizar en sus propios países.

Los filmes así creados, que el Dox-Lab financia con un máximo de 25.000 dólares y un plazo de filmación de ocho meses, son presentados en la nueva edición del festival y luego serán distribuidos en museos y en Internet. «Accidentes...» se presenta como una colección de historias cortas a partir de la idea de un fotógrafo que cree que un choque de autos es la perfecta obra de arte instantánea.

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