Argentina, “rico mercado” y formal invitado de honor en Frankfurt 2010

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 Frankfurt - La gestión para que Argentina fuera el país invitado de honor en la Feria del libro de Frankfurt en 2010 se pierde en la historia de los diplomáticos argentinos destinados a Alemania, pero lo cierto es que por la noche, en la casa de cónsul Juan Garibaldi muchos celebraron la nominación formal que se realizó por la mañana.

Frente al nuevo logo de Argentina para Frankfurt, una bandera que se eleva como un árbol y se deshace en globos amarillos y celestes (y cuya semejanza con la estética del logo del Mundial 78 fue objeto de comentario general entre los argentinos presentes), el director de la Feria, Juergen Boos, destacó ante un auditorio de más de 200 personas, que en su país no faltan aficionados y amantes de la literatura argentina.

Aclaró que es el tercer país invitado de honor a Frankfurt, luego de toda Latinoamérica (1976), México (1992) y Brasil (1994). «Con sus 300 editoriales y casi 22.000 títulos al año, es un rico mercado. Las relaciones entre los editores argentinos y alemanes son estrechas y la Feria ha entablado muchas y buenas amistades en la Argentina», señaló.

En el contexto europeo y el de EE.UU., que es en suma el del Norte, los productos culturales de Latinoamérica que gozan de mayor demanda, son los que exhiben su tipicidad, su exotismo y las secuelas de las dictaduras políticas que asolaron el sur de nuestro continente. Al despedirse, Boos se refirió a «la historia llena de violencia de la junta militar, la de las influencias europeas e indígenas y la política vestida de literatura».

Por su parte, el vicecanciller Victorio Taccetti indicó que la producción de libros creció de 50 millones de ejemplares en 1990 a más de 82 millones en 2008, que nuestro mercado consume 147 millones de libros, y lo que es aún más importante, que Argentina ocupa el primer lugar, delante de México (11.800 títulos) y que se acerca a España (66.000 títulos y 255 millones de libros impresos al año, pero con el mercado en baja).

El énfasis en el discurso de Taccetti, que agregó que desde 2003 el sector editorial creció 8,5%, recayó en la importancia histórica que tuvo la excelencia de la escuela pública y la educación (excelencia, hoy en vías de extinción), para «contar a mediados del siglo XX con la industria editorial más importante del mundo hispanoparlante».

El discurso más extenso (por protocolo) fue el de la presidenta del Comité Organizador de la participación argentina (COFRA), Magdalena Faillace, quien remontó los «claroscuros» de nuestra historia, se refirió a la exterminación del indio, a la pugna sarmientina entre civilización y barbarie, y a nuestro Centenario, cuando «llegamos a ser la séptima economía del mundo, y se nos veía como el país más europeo de América latina». Según su propia interpretación: «Pagamos caro el sueño del país europeo, con una guerra absurda, la de las Islas Malvinas», añadió y luego, confirmó, «no somos más el granero del mundo».

Con citas de Sábato (escritor ligado al pesimismo, si los hay), y referencias a los pensadores de la Escuela de Frankfurt y a la influencia de la Bauhaus, concluyó contando que el Pabellón de la Argentina en 2010 estará presidido por Borges y Cortázar, que estarán sobre la piedra angular del «Martín Fierro». La elección subrayó, se debe a que Borges y Cortázar son «los dos escritores más reconocidos internacionalmente» y a que «ambos, voluntariamente exiliados en Europa, se expatrían a través de su literatura». Dato, el del exilio de Borges, que algunos cuestionaron. «Al menos no fue un exilio político», sostuvo gente entendida, entre los 90 funcionarios e intelectuales argentinos llegados a Frankfurt.

Los discursos concluyeron con las palabras que Mempo Giardinelli dedicó a la literatura en los tiempos de «la democracia recuperada», y las de los editores Gloria López Llobet de Rodrigué y de Daniel Divinsky, que aportó nuevos e interesantes datos sobre el crecimiento de la industria editorial a partir de la crisis de 2001. Divinsky aseguró que la devaluación abarató el costo de los libros en moneda extranjera. Así aumentó la exportación, la venta al turismo local y a los compradores de libros que arribaron, principalmente de los países vecinos, y a partir de 2002 surgieron 30 editoriales nuevas, «pequeñas y medianas, pero sustentables».

Finalmente, el ministro de Cultura de Buenos Aires, Hernán Lombardi, que llegó al acto con la intención de subir al estrado, para hablar de una ciudad que posee nada menos que 800 librerías, casi un récord a nivel mundial, debió permanecer en la platea. Se dijo que el protocolo de la Feria no contempló su presencia.

La tarde anterior, cuando llegó de Buenos Aires, Lombardi se refirió ante Faillace y el diplomático Sergio Baur a los aportes del Ministerio de la Ciudad, que luego de la presentación ante la UNESCO, fue nominada Capital Mundial del Libro para 2011. Habló de las publicaciones que realizó especialmente para la Feria, una de ellas es una guía de las librerías porteñas, además está la «Antología de 12 narradores argentinos».

En un viaje relámpago, Lombardi inauguró en el Instituto Cervantes de la Ciudad de Frankfurt la exposición «Atlas», correspondiente a una selección de fotografías personales obtenidas por María Kodama, en distintos viajes con Borges. Kodama acompañó las imágenes con el relato de las circunstancias en que fueron tomadas las fotografías. Esta muestra va salir de gira por las distintas sedes del Cervantes en Alemania.

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