2 de julio 2015 - 00:00

Arma de campaña para una oposición enfurecida

Washington - Los precandidatos republicanos a la Casa Blanca en 2016 expresaron ayer, sin matices, su oposición frontal al acuerdo de Estados Unidos y Cuba para restablecer las relaciones diplomáticas rotas en 1961 y reabrir embajadas.

El histórico anuncio recibió inmediatamente duras críticas de los candidatos a las primarias conservadoras, mientras que sus oponentes demócratas lo celebraron y cerraron filas alrededor del presidente Barack Obama.

El argumento de la oposición es que Estados Unidos se abre a Cuba sin obtener nada a cambio: la isla no emprendió ninguna reforma en materia de derechos humanos ni cambió su postura en cuanto a las peticiones sobre las propiedades confiscadas a estadounidenses durante la revolución cubana.

"La verdadera prueba sobre la reconciliación de la administración Obama con el régimen cubano no es si el legado del presidente está lustrado con dudosos logros diplomáticos y fotografías", afirmó en una nota Jeb Bush, exgobernador de Florida y uno de los favoritos de su partido para alcanzar la nominación.

"La prueba", subrayó, "es si la mejoría de las relaciones entre La Habana y Washington ha hecho progresar la causa de la libertad y los derechos humanos de los cubanos. Las detenciones de disidentes y continuados abusos sugieren que las políticas de la administración están fracasando", añadió.

En la misma línea se pronunció el senador por Florida Marco Rubio, de origen cubano, al criticar que "durante toda la negociación, mientras el régimen de (Raúl) Castro ha aumentado su represión al pueblo cubano, la administración Obama ha continuado mirando hacia otro lado y ofreciendo concesión tras concesión".

"Es hora de poner fin a nuestras concesiones unilaterales a este odioso régimen", añadió en una nota Rubio, hijo de un humilde matrimonio cubano que emigró a Estados Unidos en 1956, antes del triunfo de la revolución.

Comparte esa opinión el último republicano en sumarse a la carrera por la Casa Blanca, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, para quien Obama está "profundamente equivocado" en su apertura hacia Cuba.

Para otro de los aspirantes republicanos, el exgobernador de Texas Rick Perry, el acuerdo con Cuba es "el ejemplo más reciente de la política internacional de este presidente (Obama), que ignora la realidad a cambio de 'victorias' políticas superficiales".

El senador de ese estado sureño Ted Cruz, hijo de un inmigrante cubano, reiteró su oposición a la financiación de la embajada en La Habana "a menos y hasta que el presidente pueda demostrar que ha hecho algún avance en aliviar la miseria" de los cubanos.

En las filas de los aspirantes demócratas, por el contrario, sólo hubo evaluaciones positivas.

"La nueva Embajada de Estados Unidos en La Habana nos ayuda a involucrar al pueblo cubano y a continuar los esfuerzos por un cambio positivo. Un buen paso para los pueblos de Estados Unidos y Cuba", escribió en Twitter la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, favorita para la nominación demócrata.

Agencias EFE, AFP y DPA

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