24 de junio 2015 - 00:00

Arranca batalla por imponer a los jueces suplentes

Luis Cabral
Luis Cabral
 El oficialismo intentará mañana aplicar la reforma de la ley de subrogancias en el Consejo de la Magistratura. El bloque que responde a Balcarce 50 analizaba anoche la conveniencia de organizar un plenario de urgencia para comenzar a discutir determinadas subrogancias, para lo cual ya han requerido toda la información necesaria a las Cámaras Federales. A partir de esta última reforma es en el cuerpo colegiado y no las Cámaras donde se resuelven las suplencias que se extiendan por más de 60 días.

El debate aparece en un momento de múltiples hostilidades en la Magistratura por la parálisis que exhiben los concursos destinados a la cobertura de las vacantes más taquilleras.

Si bien hasta anoche en la agenda de la Magistratura sólo figuraba para mañana una reunión de la comisión de Labor, el kirchnerismo aspira a establecer un marco reglamentario que le permita discutir las subrogancias. Hay dos casos con características excluyentes: uno es el de Eduardo Farah, que desde hace años tiene presencia en las dos salas de la estratégica Cámara Federal y el otro es el de Luis Cabral, que subroga en la Casación Penal federal. Ambos jueces habrían propiciado en las últimas horas un encuentro reservado con el representante del Ejecutivo en la Magistratura, Julián Alvarez. Un ánimo negociador que incide en diversos terrenos, el más actual es el del tribunal donde se discute la validez del pacto firmado con Irán. Cabral integra ese tribunal que dará a conocer su fallo la semana que viene a causa de su interna con sus colegas de Sala.

Farah, en tanto, conforma el tribunal que debe decidir indagatorias decisivas en la causa por el caso Papel Prensa. Igualmente, desde una visión pragmática, su influencia abarca cuestiones más sensibles.

La ley de subrogancias es estratégica para el kirchnerismo duro porque asume en esta norma la potencialidad de torcer la llamada lógica de la "defección estratégica". Se trata de un estudio de la investigadora estadounidense Gretchen Helmke que analizó el endurecimiento de los jueces con los gobiernos cuando estos llegan a su fase final. El control de vacantes determinantes y la realidad de que el peronismo llega en posición competitiva a las presidenciales reconfigura el panorama pero a la vez alimenta nuevos interrogantes.

Hoy por hoy, tal vez el más recurrente tiene que ver con la búsqueda de nuevos interlocutores en la arena política. Jueces y fiscales merodean el campamento de la campaña de Daniel Scioli con la expectativa de alguna señal de cara a una eventual administración que contará con ley de subrogancias, un nuevo Código Procesal Penal y la incógnita en torno del destino de la Corte Suprema. Juan Martín Mena, Julián Alvarez, Eduardo De Pedro y Franco Picardi son interlocutores cuyas terminales si ya no han menguado, van rumbo a su fin.

Es tal la evolución del panorama desde noviembre del año pasado (cuando la "defección estratégica" aparecía en toda su magnitud) que ahora, más allá de los entuertos que anidan en los expedientes para el kirchnerismo, aparece la oportunidad de promover nombres en instancias cruciales como la Casación Penal federal. Ayer en la Casa Rosada revisaron detalladamente el listado de conjueces que dicho tribunal ostenta: además del caso de Cabral en el horizonte aparecen cuatro vacantes que podrían ser cubiertas con subrogantes de dicho listado.

El deadline de las subrogancias actuales está fijado para el 30 de junio. El mismo día que la Casación emitirá su conclusión sobre el tratado con Irán. Para tener en cuenta.

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