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Arrecia la crisis y Temer se prepara para una “guerra”
Arremetió contra el procurador general, Rodrigo Janot, a quien acusó de haber armado un caso en base a “hilaciones”. Habló de “ficción”, “infamia” y de un intento de “parar el país”. Lula le pidió que renuncie.
RODEADO... de denuncias y de leales. “Ser presidente me conmueve; aún no sé cómo Dios me puso aquí”, dijo ayer Michel Temer, algo falto de memoria.
El mandatario conservador de 77 años cargó contra Janot y afirmó que está "tranquilo" porque la causa es frágil y sólo busca perjudicar a su Gobierno. "En el foco jurídico, mi preocupación es mínima", declaró.
Janot acusó a Temer, que asumió el poder de manera definitiva el 1 de agosto del año pasado tras la destitución de Dilma Rousseff en un juicio político, de haber recibido un soborno de 500.000 reales (150.000 dólares al cambio actual) de Joesley Batista, uno de los dueños de la empresa JBS, la mayor procesadora de carne del mundo. La Policía, que seguía el caso, fotografió a Rodrigo Rocha Loures, exdiputado y hombre del presidente, recibiendo un portafolio con el dinero y lo arrestó.
La denuncia se fortaleció con la grabación que presentó Batista de una conversación que mantuvo con Temer en la residencia oficial, en la que el mandatario escucha y parece alentar diversas ilegalidades que nunca denunció a la Justicia.
El procurador general afirmó que ese dinero estaba destinado a Temer, pero el Gobierno dice que la denuncia se basa en supuestos para justificar un generoso acuerdo de colaboración que firmó con JBS.
"¿Dónde están las pruebas concretas de la recepción de esos valores?", se preguntó el mandatario, que calificó la presentación de Janor de meras "hilaciones".
"Era una denuncia esperada y vendrán otras, probablemente. Es grave para el presidente y para la política del país, pero no cambia el escenario de que Temer, aunque debilitado, pueda obtener en la Cámara el número de votos suficientes para bloquear" el juicio, valoró el analista Ricardo Ribeiro, de MCM Consultores.
Pese a esos análisis, compartidos por el mercado financiero, crecen los pedidos de que renuncie para que la crisis política llegue a su fin.
Ayer se sumó a ellos Luiz Inácio Lula da Silva. "El propio Temer podría pedir el adelantamiento de las elecciones y que se pueda elegir un nuevo presidente de la República, un nuevo Congreso Nacional, para que Brasil pueda reconquistar la paz, la democracia y la credibilidad de la que tanto necesita", señaló.
Lula encabeza todas las encuestas pero que quedaría inhabilitado si fuera condenado en segunda instancia por alguno de los casos de corrupción que se le achacan.
Se espera que el juez Sérgio Moro dicte en los próximos días una primera condena en su contra.
| Agencias AFP, EFE y DPA, |
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