10 de septiembre 2009 - 00:00

Arremetió Obama contra republicanos para salvar la reforma de salud

Un manifestante porta un cartel sobre la reforma de salud, en un acto encabezado por Barack Obama en Cincinnati el pasado lunes.
Un manifestante porta un cartel sobre la reforma de salud, en un acto encabezado por Barack Obama en Cincinnati el pasado lunes.
Washington - El presidente de EE.UU., Barack Obama, jugó ayer una de sus últimas cartas para conseguir la aprobación de una ambiciosa reforma sanitaria, que se propone mayor injerencia estatal en el sistema de seguros de salud. En un desafiante discurso ante ambas cámaras del Congreso, retó a los legisladores a «pasar a la acción», tras advertir que no está dispuesto a «perder el tiempo» ante el «espectáculo» dado por los opositores.

Obama también confirmó que su Gobierno quiere poner en marcha la opción del seguro estatal, pero solamente en aquellos estados donde la cobertura médica está en manos de unas pocas empresas. La «opción pública» fue objeto de idas y venidas en la propuesta oficial, por lo que el demócrata se habría decantado por un camino intermedio.

En su mensaje, que cosechó numerosos aplausos, en particular de parte de las bancadas demócratas, Obama apuntó contra «el espectáculo partidista» que, a su juicio, brindaron en Washington numerosos legisladores opuestos al proyecto.

Estancada

La reforma se encuentra estancada a causa del bloqueo republicano e incluso de algunos oficialistas, que temen que con el sistema propuesto se dispare el gasto público y se asfixie a las aseguradoras privadas. Hasta ahora, Obama había preferido no apelar a la mayoría demócrata para conseguir consenso con la oposición.

Obama destacó que, por primera vez, el esfuerzo por reformar el sistema sanitario cuenta con el «apoyo sin precedentes» de gremios de médicos y enfermeras, hospitales, organizaciones de pensionados «y hasta de empresas farmacéuticas».

En otra definición trascendente, Obama calificó como «falsa» la creencia de que la reforma se propone dar seguro de salud a inmigrantes ilegales. Esa eventual cobertura es vista como negativa por los conservadores y como positiva por la minoría progresista.

«En vez de un debate honesto -agregó el presidente-, hemos visto tácticas para asustar» a los norteamericanos. «Demasiados utilizaron esta oportunidad para ganar puntos políticos de corto plazo», se quejó Obama.

«Pero el tiempo de las discusiones ociosas se terminó», afirmó. «Ya pasó el tiempo de los juegos y ahora es la temporada para la acción», añadió.

La iniciativa del demócrata despertó una ira inusitada entre sectores conservadores, que llegaron a comparar al mandatario con Hitler. No sólo ello. También hizo mella entre sectores moderados, como demuestra la drástica disminución de la popularidad presidencial.

Explicaciones

Obama aprovechó el discurso para volver a asegurar a los norteamericanos que la reforma no prevé ninguna modificación a las condiciones del seguro para aquellos que estén conformes con sus coberturas y médicos.

«Lo que hará este plan -afirmó- es que la cobertura con la que cuenta funcione mejor para usted». El proyecto hará que sea ilegal que las aseguradoras cancelen las pólizas cuando el asegurado caiga enfermo de ciertas enfermedades. Y pondrá, además, límites a los gastos extra que podrán reclamar las aseguradoras.

Se prevé que la reforma extenderá la cobertura médica a 35 de los 47 millones de estadounidenses que no cuentan con ningún tipo de seguro de salud.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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